Procedente del Archivo de la Nobleza, de Toledo, Sección OSUNA Caja 2304- Documento 4, he estado transcribiendo una cabeza de proceso sobre un incidente ocurrido en 1727 en la iglesia de San Juan de Villafáfila, por preeminencia de autoridad entre el Alcalde Mayor o Corregidor nombrado por el señor de la villa, el Marqués de Tábara, y el alcalde ordinario del estado general (había otro alcalde ordinario por el estado de los hidalgos) elegido por el concejo.
En todas las parroquias, en la parte de adelante había un banco reservado a los alcaldes, el banco de la justicia, donde se colocaban los alcaldes ordinarios y el alcalde mayor.
En la villa de
Villafáfila a diez días del mes de febrero de 1727 años el señor don Antonio Zambranos,
corregidor de ella y su jurisdicción, por ante mí el escribano, dijo:
Que hoy día de la
fecha por la mañana como a cosa de las once, estando su merced en la iglesia de
San Juan de esta dicha villa, sentado en un escaño que está en la Capilla Mayor,
y es propio y acostumbrado asiento de los corregidores, y estando allí para oír
misa y esperando a que saliese el cura, llegó a su merced Francisco Rodríguez
Palacios, alcalde ordinario por el estado llano de esta villa, con vara alta de
justicia y con ánimo de provocarle le dijo en voces muy altas y descompuestas
que qué hacía allí con aquel bastón que se quitase de allí, y diciendo y
haciendo le dio de empellones sin que su merced le pudiese sosegar, aunque le
dijo que atendiese a que su merced era Justicia Mayor y que con bastón estaba
con igual decencia y con insignia propia de justicia, según y cómo lo habían
estado sus antecesores.
El dicho alcalde prosiguiendo su destempladas
voces e injusto tema de reprender y ajar a su merced, motivó que los sacerdotes
que estaban en el coro viniesen desde él a dicha capilla mayor a pretender y
contener a dicho alcalde y fue necesario le impusiesen penas de alguna cera
para que se aquietase y pasase por su voluntad y elección al lado de la
Epístola, siendo así que se debía sentar al del Evangelio después de su merced.
Y para que semejante
exceso se castigue y corrija por quién deba y se consulte en el tribunal
competente, su merced mandó hacer esta cabeza de proceso y que a su tenor se
examinen los testigos que supiesen del caso y se hallaron presentes a lo
referido.
Y lo firmó su merced y yo el escribano en fe
de ello.
Antonio Zambranos
Ante mí Juan de Vitacarros escribano.
Información
En la villa de Villafáfila a diez febrero del dicho año dicho Alcalde Mayor
por ante mí el dicho escribano para justificación de lo contenido en el auto de
oficio antecedente recibió juramento por Dios y una señal de la cruz en forma
de Juan Nieto, vecino de ella, que lo hizo como ser requiere y prometió decir
verdad. Siendo preguntado el tenor de él
dijo:
sabe por haberse hallado presente hoy dicho día a la cosa de las once de la
mañana en la iglesia de San Juan de ella a oír misa, vio sentado en su asiento
y con su insignia de bastón al señor corregidor, don Antonio Zambranos, y
dentro de poco rato llegó al dicho sitio Francisco Rodríguez Palacios, alcalde
ordinario por el estado general de esta villa con su vara, y con voces desentonadas
llegó al dicho Alcalde Mayor y le dijo repetidas veces que hace ahí, quítese de
ahí, dándole de empellones y asiéndole de la capa para quitarle de dicho
asiento y, aunque su merced le respondió con voz muy quieta sosiégate y
reparase el puesto donde estaban y no le provocase. Y sin embargo de esta respuesta volvió a
requerir lo antecedente dicho alcalde, por cuyo motivo algunos sacerdotes se
salieron del coro y fueron a reprender al dicho alcalde diciendo se sosegase,
que le impedía proseguir en su oficio y misa.
Y el párroco de la dicha iglesia le puso pena de una arroba de cera y luego
dicho alcalde se pasó a asentar al otro lado en otro banco donde no podía
hacerlo porque ha sido siempre costumbre en la dicha villa el estar todos los
jueces sentados juntos en el banco del lado del Evangelio y siempre delante el
Alcalde Mayor o Corregidor.
Todo lo cual pareció muy mal al testigo y a los demás que se hallaron
presentes Esto dijo ser la verdad por el juramento hecho, en que se afirmó y
ratificó.
Y lo firmó, y que es de edad de 46 años poco más o menos.
Juan Nieto.
Otro testimonio de José Domínguez de 63 años, que dice lo mismo: sabe
que es costumbre que ha habido y hay en esta villa es que, en cualquiera
función, están todos los tres jueces juntos en el asiento del lado del
Evangelio y preside delante el Alcalde Mayor o Corregidor”. Y no lo firmó
por no saber firmar.
Otro testigo se llama Andrés García de 50 años, y dice lo mismo.
Otro testigo, José Ferrero de 27 años.
En la última página pone: “remítense
estos autos a la cámara del Excelentísimo señor Marqués de Tábara, mi Señor, para
que, como dueño y señor de esta villa, dé su excelencia el correspondiente
decreto.”
Firmado Antonio Zambranos
No sabemos cómo acabaría en incidente después de ser trasladado
el proceso a los letrados del marqués. Posiblemente interviniera la justicia eclesiástica
por haber sucedido dentro de la iglesia.
La parroquia de San Juan era una de las 5 que en ese momento
seguían en activo en la villa. Los curas eran elegidos por el obispo de Astorga.
Fue suprimida como parroquia en 1785 y anejada a la de San Martín, aunque siguió
teniendo culto algunos años, hasta que se fue arruinando la iglesia. El solar lo
compró fue desamortizado y comprado por Gabriel Trabadillo a mediados del siglo
XIX, sin hacer uso de él. Los mozos jugaban a la pelota en alguna de las paredes
que se mantuvieron en pie. Al final de ese siglo sus herederos mantuvieron un
pleito con el ayuntamiento por la propiedad y por evitar problemas acabaron
cediéndolo, y actualmente es una plaza.
Antonio Zambranos, el corregidor, no sé si estaría emparentado
con don Pedro Zambranos, originario de Urueña, se casó y afincó en Villafáfila.
Sospecho que pudiera ser su hijo mayor, que no nacería en Villafáfila, pues su
madre no era de aquí. Fue corregidor desde 1725 hasta 1740 al menos.
Francisco Rodríguez Palacios, el alcalde por el esto llano de
San Juan de 1726 al de 1727. En 1715 testifica en un pleito contra don Pedro Zambranos
declara tener 45 años y ser natural de Morales (supongo que de Valverde). Falleció
en 1730.
El hecho de que el corregidor fuera de Villafáfila, cuando los anteriores solían ser forasteros, o que hubiera una enemistad previa, explicaría el incidente.
El escribano Juan de Vitacarros, había nacido en 1674, hijo
de Manuel, escribano también con ejercicio desde 1645. Juan ejerce del oficio desde
1702, en 1705 se había casado con María de la Torre, viuda, y tuvo un hijo
Manuel, que le sucedió en el oficio. Después de enviudar en 1725 se casó al año
siguiente con Isabel de Carchena y tuvieron varios hijos. Falleció en 1733 volviendo
de Revellinos, en la Raya de San Agustín, donde hasta hace poco existía una cruz
de piedra, la Cruz de Vitacarros.






