DIEGO DE VALENCIA: UN MÉDICO JUDÍO EN VILLAFÁFILA

Diego de Valencia, un médico judío en Villafáfila

El Bachiller Diego de Valencia se documenta como médico de Villafáfila desde 1523 como mínimo, hasta 1576, aunque en 1519 se declara que “el dicho conçejo tiene una casa en una parte de la dicha villa e agoran la dan a un médico que esta dicha vylla a traído a ella, por que se ygualaron de darle casa en que bybiere” (A.H.N. OOMM Pleito 2241), pero no sé si ya sería él u otro.

Obras de Avicena, base de la formación médica en el siglo XVI

Posteriormente se le titula como licenciado, y  en 1538 se declara que “como a tal médico le pagan los dichos onze mil mrs e le tienen fecha obligación por diez años de se lo pagar en cada un año”.
Según sus declaraciones como testigo en diversas ocasiones en que hace referencia a su edad, deduzco que debió de nacer en torno a 1499, así en 1548 declara: “El Ldo Valencia dixo que es de hedad de çincuenta años poco más o menos, que es hermano del dicho Alonso de Valençia”.
Andrés de Laguna, médico castellano del siglo XVI

En el padrón  que hacen los regidores en 1541 con ocasión de la averiguación de vecinos y rentas de la villa para la venta a don Bernardino Pimentel se añota:
 “El Liçençiado Valençia. Este tiene en su casa por criado a Antonio Vázquez es hidalgo. Es desposado el dicho liçençiado, tiene quatro hijos e tres hijas e un hijo. Las dos hijas de la primera mujer, la una hija de éstas está en Portugal y el dicho hijo está con el dicho ldº, y asymismo está fuera desta villa la una hija de la segunda mujer, e la otra nyña la tiene en su casa el dicho ldº. Toda la dicha haçienda la tiene el dicho ldº en su poder”. 
La redacción es un poco ambigua, parece que de una mujer tiene cuatro hijos y de otra tres hijas y un hijo, o bien sólo 4 en total.
 En el padrón que hace el juez se muestra menos explícito: “el Ldo Diego de Valençia, médico, tiene fijos de dos mujers, tiene los bienes de consuno con los hijos que son todos menores. Tiene un mozo huérfano que se dize Antonio Vázquez es desposado e hidalgo, tiene bienes”.


Maimónides, paradigma de médico judio

En los muchos padrones que se conservan del siglo XVI siempre vive en la colación de Santa María.
Ya en los años 40 debe tener bienes como tierras y viñas, pues el 1543 paga una cantidad de 748 mr de alcabala y 400 de alcabala de vino, siendo el 20º que más paga de los 335 vecinos; en el 1561 también paga 800 mr de vino.

En el testamento de Pedro de Barrio, el Perulero, un hidalgo de Villafáfila que volvió rico del Perú, de ahí su mote, y dejo  fundadas tres capellanías en San Martín,  en 1562 figura el Ldo Valencia como testigo.

Las referencias que suelen ofrecer muchos testimonios de vecinos de Villafáfila siempre son favorables.
Los primeros años de su estancia en Villafáfila transigía con las prácticas ancestrales de curanderismo que llevaban a cabo algunas personas e incluso le acusan en 1537 ante el juez de residencia de repartir el dinero, pero en las declaraciones se determina que cuando la curandera considera que no puede curar ese caso hace llamar al médico para que lo cure y es cuando parte los dinero de esos casos: “vino uno de Villanázar a curarse de un brazo con la de Alº Bara ... preguntó si el dicho bachiller Valencia y la de Alº Bara parten los dineros delos q van a curarse a casa de la de Alº Bara, porque la dexe curar ... q si alguno va a curarse a casa de la de Alº Bara y es caso de físico, ella hace llamar al físico para que vea al enfermo e lo cure, e ella hace lo que el dicho físico le manda e que después los dineros de aquel enfermo los parten ambos los dos” (A.H.N. OO.MM. Pleito 52485)
En 1576 se dice:
  “... habiendo en esta villa un muy buen médico y de buenas letras e opinión que se llamaba licenciado Valencia, Luis de Barrio Marbán y Pedro de Muélledes, fueron a buscar otro médico y echó a aquel de la dicha villa y publicó el dicho Luis de Barrio Marbán que había hechado al médico por razón de que no le había prestado unos dineros y porque no había visitado una hija suya y por enemistad que le tomó ...” (A.R.Ch.V. P.C. Fernando Alonso f. 947).


Práctica médica en el siglo XVI

Entre el año 69-72 hubo otros médicos en la villa asalariados por el ayuntamiento, el doctor Burgos en 1569 por 40.000 mrs al año, y el Licenciado Diego López de Olmedo en 1572. Varela Olv. 710-7
Posteriormente volvió a contratarse al Licenciado Valencia como médico asalariado del concejo, pero en 1576 fue despedido de nuevo como médico por diferencias con los regidores de ese año. Sobre todo con Luis de Barrio Marbán:
 “y lo que ahora sabe de nuevo es que por el verano del 76 este tº saliendo a rondar por la villa, oyó tañer en San Pedro  a muerto y le dijeron que era por una hija de Luis de Barrio Marbán, y fue allá y le halló en el portal y le consoló de la muerte de su hija y le dijo que tenía mucha quexa del Ldo Valencia médico, porque dixo no le abía vesitado a su hija con el cuydado que debía, pues el había sido el que contra voluntad de todo el pueblo le había metido en el lugar, que botava a Dios que, aunque pesase a todo el pueblo, que le había de bolber a hechar del,”   
pero según otros testimonios la causa había sido por motivaciones económicas:    
y supo después que la ocasión por la que le dicho Luis de Barrio estaba mal con el Ldo Valencia fue porque no le prestó dos ducados y fue bastante esta enemistad para echarle del pueblo al dicho médico, lo qual fue en gran daño y perjuizio desta villa por ser persona muy acepta y bienquista en esta villa, que se gastó mucha cantidad en buscar otro médico, y el estar la villa sin él mas de seys meses”.

No obstante mientras estuvo fuera de la villa ante la ausencia del médico de ella se le iba a buscar: “24 reales que pagué al médico Valencia por dos días que vino a vesytar la villa” y su mujer siguió viviendo
(A.R.Ch.V. P.C. Taboada  olv. 267-1).

Todavía en el padrón de alcabalas de 1584 vivía su mujer, que paga 1,400 mrs, y en 1586 en una averiguación de las alcabalas se dice que: “Diego de Valençia, clérigo, le hizo su madre donaçión de toda su hazienda y de sus hermanos”, posiblemente para no pagar alcabala porque los clérigos de Villafáfila no la pagaban, y habiendo ya muerto su marido.
Se enterraron en la iglesia de Santa María donde compraron una sepultura para el efecto.

Sabemos de su origen portugés y de condición de converso por diferentes pleitos que tuvo un hermano suyo, Alonso de Valencia.

Alonso llegá a Villafáfila sobre 1544 cuando su hermano llevaba instalado en ella más de 20 años. Era “mercader y tratante en vender trigo, çebada, çenteno, vacas, bueyes, mulas y rozines por muchos lugares comarcanos y Fonfría y otros lejanos”. También era arrendador de las rentas de pan del obispo de León, por lo que tuvo que hacer frente en 1546 a un pleito  de Pedro de Cueva, de Zamora, arrendador de las rentas del arzobispo de Santiago de Compostela, contra el concejo de Arquillinos y Alonso de Valencia por impedirle la cobranza de dichas rentas y diezmos. (PL CIVILES,PÉREZ ALONSO (F),CAJA 1694,1).


Mercader judío


Al año siguiente el concejo de Villafáfila inicia otro pleito contra Alonso de Valencia, portugués, sobre si debe ser libre de pechos durante 10 años como pretendía por su condición de extranjero.
Alonso aduce “ que siendo natural y vecino del reino de Portugal vino a vivir a esta villa e reino de Castilla puede hacer tres años, y el concejo de esta villa le an repartido contra su voluntad e por ser como era estrangero está conforme  a las leyes del reyno… era  y es libre por diez años complidos” y pide le devuelvan los dineros que le han llevado por los dichos pechos reales y concejiles. (Pleitos Civiles. VARELA olv 142-5).

Posiblemente eso hizo que el concejo de Villafáfila le sacara los trapos sucios y así, Francisco Drago, procurador general de la villa dice que vino a vivir por ciertas diligencias que hizo contra él la Inquisición y estar huido en estos reinos. No trajo mujer consigo, aunque sí a sus hijas.  Y que es hermano del Licenciado Valencia, que había pagado los pechos por él.

Seguramente lo que menos quería el médico, asentado e integrado en el pueblo, con la estima del vecindario, era que empezaran a hacerse averiguaciones sobre su origen, en unos tiempos en que la acusación de judaizar, aunque sólo fuera por vagas sospechas, te podía llevar a la hoguera.

Por las alegaciones del concejo nos enteramos de que no sólo la inquisición había procedido contra él, sino contra toda su familia: “a huido del reino de Portugal por causa de prender la Inquisición que procedió contra él y contra su mujer y padres sobre ciertos delitos e defectos”. A la vez que confirman el origen portugués del médico: “y an venido a estos reinos e a esta villa estrangeros franceses y flamencos y vino también el licenciado Diego de Valencia, del reino de Portugal”.

Como consecuencia de estos pleitos estas noticias llegaron a oidos de los inquisidores y se abrió un proceso contra Alonso de Valencia en el Santo Oficio de Valladolid, por el que le tuvieron preso en las cárceles de la Inquisición 14 ó 15 meses.

Cárcel de la Inquisición

Mientra lo mantuvieron en prisión los inquisidores secuestraron sus bienes, obligaciones y deudas y, a instancias de su hermano, “Este testigo rogó a los ofiçiales del dicho Santo Ofiçio de la santa Ynquisiçión que depositasen los dichos bienes en el dicho Alonso  Sanchón”, los depositaron en poder de Alonso Sanchón, un vecino de Villafáfila con el que ya había tenido negocios de compra-venta de ganado a medias antes del proceso:“reçibió del dicho Alonsso de Valençia y sus hijas y otras personas antes de su prisión para echar en carneros a medias 70890 mr, de que echó en carneros 55.000 y 37.000 que costaron 222 carneros asy que le debe en dieneros de esta compañya 15.750 mrs”.

Sanchón se encargó de cobrar las deudas que tenía a su favor por numerosos pueblos de León y Zamora, bien de tratos bien de rentas de pan debidas al obispo de León, y administrar sus bienes. Durante el proceso tuvo que hacer frente a los gastos de manutención, a los de llevarle una cama “4 reales por llevarle la cama a Valladolid” y otros judiciales. Entre los cargos figuran: “Unas tazas de plata que cobró de una de Arquillinos se las dio al licenciado Valencia por mandato del escribano del secreto del santo oficio” Le cargan también 7 arrobas de lana que le dio el Ldo Valencia por Alonso de Valencia".

 Antes de acabar el año 1548 ya estaba libre de nuevo en Villafáfila, seguramente porque los inquisidores no encontraran pruebas de que tuviera prácticas judaizantes, sin descartar los sobornos, haciendo cuentas con el administrador de sus bienes, de las que se deduce que llegó a cobrar 288.036 mrs, unas sacas de lana y dos tazas de plata.
La data o gastos descargados ascienden a 284.185mr, de lo que queda de saldo a favor del mercader 4.851mrs.

Pero Sanchón le pide un salario por el trabajo y dedicación y gastos que tuvo en las cobranzas, pero Valencia se niega, por lo que inician un pleito en que le condenan a pagar a los herederos 10.000 mrs. 
En 1549 ya se había ido a vivir a Zamora “al presente bive en la çibdad de Çamora”, donde no le condicionaría tanto sus antecedentes familiares y su proceso inquisitorial
A.R.Ch.V.Pleitos Civiles Moreno 2746-4 f

La confirmación de estos orígenes judíos de los hermanos Valencia en Portugal la he obtenido rastreando en Google donde he encontrado algunos datos. 
Médico judío de la serie de TVE Isabel

Según el proceso contra Antonio de Valença conservado en el Archivo Nacional de la Torre del Tombo, de Lisboa, sección Inquisición de Evora proceso 8232, conocemos que Maese Antonio de Valença de Mogadouro, era físico [médico]e rentero en Valariça, en el distrito de Penasrroias, al mismo tiempo que prestaba dinero a interés, tal como su mujer, Françisca de Valença también judía conversa. De origen castellano como ésta, tenía dos hijos en Castilla, uno médico y otro mercader, Alonso, casado con Elena Baz, y una hija, Isabel de Valencia, residía en León, casada también con un mercader cristiano, Luis de Ordás. El mayor, el licenciado Diego de Valenca, era físico del marqués de Villafáfila, en Castilla, y allí residía.  
PIMIENTA Mª. José: Los Judíos en Portugal - Página 291. 1992.

En 1544 fue detenido el doctor maese Antonio de Valença, antes llamado Moisés, de cerca de 68 años de origen castellano, lo refieren como natural de Urueña, Castela, y residente como médico en Mogadouro, que en la fecha de la prisión estaba huido en Portugal. 
Mogadouro


Él declara que había entrado en Portugal en 1492 con unos 20 años, y recibido el bautismo a los 24 ó 25 años en Miranda do Douro, después de ser casado todavía como judío (Maria José P. Ferro Tavares). Era conocedor de hebraico y de  algunas palabras de arameo. Parece que gozaba en la comarca de Mogadouro de gran prestigio por sus conocimientos, que rezaba y leía en hebraico y después lo traducía a otros conversos que no conocían el hebraico.
Estuvo 4 años preso en las cárceles, y aunque no se sabe su destino parece que colaboró con los inquisidores de Évora, tanto en explicarles las fechas y el significado de las festividades religiosas y costumbres  judías, como en delatar a otros correligionarios con los que se relacionaba en Mogadouro.

Sesión de tormento en el siglo XVI

Aunque las declaraciones solían intentar despistar sobre sus orígenes, pero la mayor parte de los reos, después de los tormentos o por ánimo de ganarse la misericordia de los inquisidores, daban los datos verdaderos.

Judíos del siglo XV
En resumen podemos concluir que con el decreto de expulsión de los judíos de Castilla del año 1492, muchos de los que no quisieron convertirse  pasaron a Portugal y se quedaron en las comarcas fronterizas con la esperanza de poder regresar a Castilla en caso de derogación del decreto o cuando su aplicación fuera más laxa, además desde allí se podía intentar gestionar o al menos controlar parte de las posesiones que habían dejado en Castilla, muchas veces a cargo de algún familiar o amigo que se habían bautizado.
Entre ellos se encontraría nuestro Antonio de Valença, todavía con el nombre de Moisés, que contaría con 16 años y posiblemente perteneciente a una familia de médicos. El rey Manuel I decreta la conversión o el exilio para los judíos de su reino con fecha límite en octubre de 1497, aunque no se puso mucho empeño en la expulsión muchos judíos se bautizaron a finales del siglo XV y principios del XVI, aunque mantenían en secreto su fe y sus prácticas religiosas. Entre ellos estaría Moisés que se casó siendo todavía judío con otra hebrea, originaria de Zamora, igualmente exiliada de Castilla. 

Bautismo de judíos

Según su declaración se bautizó en Miranda do Douro en 1500 cambiando su nombre por el de Antonio de Valença y el de su mujer por Francisca de Valença. Probablemente su hijo mayor, Diego, que nacería en 1499 todavía siendo judíos sería circuncidado como rito de inclusión en la religión judía, y posteriormente bautizado junto a sus padres de niño pequeño.   Se establecieron en la comarca de Mogadouro, alejada de las principales ciudades portuguesas para pasar más desapercibidos en su práctica criptojudaizantes.


Práctica médica

Diego aprendería el oficio de su padre y tal vez estudiara en Coimbra o en Salamanca, y con poco más de 20 años y el grado de bachiller llegaría a Villafáfila, donde no era conocida su ascendencia judía, por lo que no temía ser molestado por la Inquisición. Aquí ejerció la medicina y se examinaría del grado de licenciado unos años después. En Villafáfila mantuvo una práctica cristiana posiblemente intachable y se casó con Mayor Vázquez, posiblemente de una buena familia de Benavente, y al enviudar, con Isabel del Castillo, posiblemente originaria de Villalpando o de Ríoseco. Seguía manteniendo relaciones con su familia portuguesa, pues en 1541 su hija mayor estaba en Portugal, y su hijo mayor estudió en Benavente y se ordenó de sacerdote.
Después de creada la Inquisición en Portugal en 1536 y empezando los procesos y autos de fe en 1540, sus padres serían denunciados como practicantes clandestinos de la religión judía, detenidos y procesados, la madre murió estando presa en la cárcel, permaneciendo Antonio en la cárcel hasta 1548.




Su hermano Alonso, casado con la cristiana nueva Elena Baz, que ya se dedicaría al oficio de  mercader en Mogadouro y Miranda, muy frecuente en los judíos, al igual que el de médico,  se traslada apresuradamente a Villafáfila huyendo de la Inquisición portuguesa. Aquí trata de mantener su actividad comercial que le permitía viajar y relacionarse por todo el reino, hasta que fuera denunciado a la Inquisición de Valladolid, procesado y encarcelado más de un año, aunque finalmente absuelto de judaizar.
Una hermana, Isabel de Valencia, vivía en León casada con un mercader cristiano nuevo, Luis de Ordás.
Parece que el Licenciado Valencia no fue molestado por los inquisidores, prueba de que su conducta pública y privada y las referencias de los vecinos descartaron toda práctica judía, aunque siempre quedaría en la memoria de los vecinos su ascendencia

DESCENDENCIA

El licenciado Valencia tuvo numerosos hijos pues a los que se citan en 1541 se sumarían algunos más nacidos después.
Conocemos el destino de alguno de ellos y datos aislados de otros.
El mayor seguramente fue Antonio de Valencia, que llevaba el nombre del abuelo. En el Archivo de Indias de Sevilla se conserva un documento que hace referencia a su interés en viajar a las Indias
1552 en Benavente, ante el corregidor Gómez de Merchán,  y Alonso Rodríguez escribano de número, Antonio de Valencia, clérigo, vecino de la villa de Villafáfila, hace información genealógica porque tiene intención de pasar a las indias para presentarla en el consejo de Indias.
La hace en Benavente porque dice que su padre, el licenciado Diego de Valencia, es natural de esta villa y su madre doña Mayor Váquez que Dios aya, e sus abuelos e bisabuelos de ambas partes, y que no es hijo ni nyeto de quemado ny de reconciliado e de cómo es cristiano viejo lympio sin rraza de judio nny de moro e no a sido ny es frayle ni noviçio ni profeso ny de nynguna orden e de cómo no es casado ny desposado  e de como es clérigo de mysa .

Los testigos dicen que los conocen a él, a su padre el Ldo Diego de Valencia, a su abuelo, Antonio de Valencia, y a su bisabuelo Julián de Valencia, y a Juan Váquez y a Fco Váquez, padre y abuelo de Mayor Vázquez,, todos vecinos y moradores de Benavente, todos cristianos viejos y limpios de sangre. Que es clérigo de misa porque se la vio decir, y que vino a los 10 u 11 años a estudiar a la villa de Benavente, (Archivo General de Indias, INDIFERENTE, 2078,N.47).
Información de Antonio de Valencia

Cotejando con los datos que disponemos sabemos que el documento contiene información falsa para eludir la prohibición de viajar a América a los descendientes de judíos o moros. Debía de ser práctica común pues he encontrado otros ejemplos en viajeros relacionados con Villafáfila. De todas las maneras no nos consta que consiguiera viajar al Nuevo Mundo.

Otro hijo más pequeño sí que nos consta que viajó a Chile en 06-06-1578, se trata de Alonso de Valencia, natural de Villafafila, soltero, hijo del licenciado Diego de Valencia y de Isabel del Castillo, a Chile como criado del doctor López de Azoca, y en el mismo viaje figuraba un primo suyo natural de Ríoseco.. PASAJEROS, L. 6, E.270. No sabemos si quedó allí o regresó a Castilla.

En 1586 viven en Villafáfila, tres vecinos de apellido Valencia que con seguridad son hijos del médico, Francisco, que había nacido hacia 1543, y ya en el 93 se menciona su casa, pero en 1597 era el único vecino que vivía en junto a la ermita de la Magdalena, por eso el obispo de Astorga le nombra depositario del dinero que se reacuadase para su reparación;
 Antonio que habría nacido en la década de los 50, pues declara tener 30 años, labrador con dos bueyes;
y Diego de Valencia, clérigo, con labranza y viñas el que había recibido la heredad de su madre.

A principios del siglo XVII ya no vivía ningún Valencia en Villafáfila, y en 1621 se entierra a una hija de Bartolomé Alonso, en una de las sepulturas de Antonio de Valencia, del que refiere que es médico de Astorga, posiblemente nieto del licenciado.
 En 1653 muere el médico de Villafáfila, Juan Pérez Ratón y también se entierra en la sepultura de los Valencias, lo mismo que un hijo suyo en 1661. Posiblemente por relaciones de amistad.
Todavía en 1693 en la iglesia de Santa María se distinguía el marco de los Valencias.

El bachiller Diego de Valencia, el clérigo que todavía vivía en Villafáfila en 1586, posteriormente  fue cura de San Bartolomé de Quiroganes en Monterrey, Orense, que a su muerte dejó fundado un vínculo con la hacienda de Villafáfila que en 1618 gozaba su sobrino Manuel de Valencia, clérigo en Medina de Rioseco;  le sucedió en el disfrute Felipe de Valencia, no sé si hermano o sobrino, canónigo de Astorga. Era hijo de Felipe de Valencia y de Beatriz de Castro (vecinos de Villalpando?). En 1672 por muerte de una hermana, Isabel de Valencia, casada con Diego Moro de Quirós, regidor de Astorga, pasa a ser disfrutado por su hijo don Juan Moro de Quirós, que en 1686 era regidor perpétuo de la ciudad episcopal. Y en 1700 se le menciona como presbítero y canónigo de Astorga, posiblemente después de enviudar. A.H.P.Za. Protocolos Cajas 11753 y 11749.
Sus descendientes volvieron a Villafáfila para administrar directamente la herencia familiar. En 1713 se casa en Revellinos don José Moro de Quirós, viudo con Beatriz Rosinos, y vuelve a quedar viudo y se vuelve a casar en Villafáfila, tiene varias hijas y muere en 1726.
En 1737 figura en San Salvador el matrimonio Miguel Moro de Quirós, huerfano con Josefa Vida y tienen varios hijos.
Llega a ser corregidor de Alija en 1752 y disfrutaba de los bienes del vínculo, ahora denominado mayorago, porque se trasmitía por herencia al hijo mayor, y a la hija si no hubiera varones,  que se componían de 237 fanegas de secano, 3 fanegas y media de viñas, y una casa grande de 33 metros de fachada por 6 metros de altura, en la colación de San Salvador, que por los linderos creo que es la actual casa rural El Rincón de la Villa. 

Esta heredad tenía unas cargas de 16 misas anuales en la iglesia de Santa María.  Miguel Moro era el segundo vecino más rico de la villa, con tres criados de labranza con 4 pares de vacas y uno de mulas, 6 pastores para 1400 ovejas, y 4 criadas domésticas.
Las posesiones pasaron a su muerte en 1780 a su hija Alfonsa Moro, casada con don Antonio Ruiz, y a la muerte de aquélla en 1815 las heredó don Miguel Ruiz Moro y repartida por herencia entre sus descendientes, que con diversos apellidos todavía viven en Villafáfila y dispersos por toda la comarca.



El crimen de La Ojera

El crimen de la Ojera

De pequeño me contaba mi abuela, entre otras muchas historias y anécdotas, que a una mujer rica de Otero, La Ojera, la había matado un pastor cuando iba desde Villafáfila a Otero, y le había robado unas ligas de plata que después le regaló a su novia y por eso lo habían pillado.



Fue un episodio de gran repercusión en toda la comarca pues de trataba de una persona rica, muy conocida, con relaciones familiares en todos los pueblos de alrededor y que permaneció en la memoria de los vecinos que se transmitiría oralmente durante muchos años, siglos incluso (todavía en 2002 me contaba Gerardo Rodriguez Miranda, Tronchero, descendiente como tantos de la muerta, que había sido un abuelo suyo, Pablo Rodríguez, el que había encontrado el cadáver al saltar un zanjón con el caballo).

En mis incursiones en la hemeroteca digital he visto el eco que el crimen alcanzó en la prensa de Madrid, incluso de Barcelona.

Así el día 31 de agosto de 1852 el diario La Época, de Madrid, publica la siguiente noticia seguramente transmitida en los primeros momentos:


Acaba de perpetrarse en el día 20 , sobre las nueve de la noche, un asesinato horroroso en una viuda sexagenaria, vecina de Otero de Sariegos, partido de Benavente, sin que en el día de hoy se pueda formar un juicio, más o menos aproximado, de los antecedentes que motivasen la criminalidad, pues que se ignora quienes hayan sido los asesinos, aunque el juez se personó en el pueblo, y sigue con actividad la indagatoria para imponer la justa pena que se merecen los autores del bárbaro y despiadado hecho que ha conmovido el ánimo de los pueblos de la circunferencia, y excitado un profundo sentimiento entre los hombres pacíficos, que temen un porvenir lastimoso e inseguro, considerando los vicios  dominantes que pululan entre cierta clase de la sociedad poco vigilada.
La inofensiva desgraciada víctima había ido al pueblo de Villafáfila, distante una legua del de Otero, a ver a una hija casada recién parida; y como al anochecer se retirase para su pueblo, y a él no llegase a la hora conveniente para dar la cena a segadores y mozos de labor, se determinaron algunos de la familia a salir al encuentro, recelado la ocurriese algún contratiempo, por haber corrido voces en días anteriores que se la intentaba robar. Como llegasen a Villafáfila sin haber encontrado a persona alguna, y preguntando a la hija por su madre, contestó que al anochecer había salido para el pueblo, desde luego se pusieron en el caso de algún rapto a consecuencia de las voces corridas del proyectado robo. Recorriendo el campo en diversas direcciones, vieron huella en el camino de Villarrín, pueblo que dista una legua de Otero, como de haber arrastrado un bulto grande. Siguiendo el rastro se encuentran en el intermedio de los dos pueblos con el cadáver de la infeliz viuda degollada.”



La información se repite en los mismos términos en otros diarios madrileños como El Heraldo del 1 de septiembre 


y en La España, del jueves 2 de septiembre de 1852 


Los semanarios madrileños La Esperanza de 13 de septiembre de 1852, 


y SEMANARIO DEL NOTARIADO DE ESPAÑA Y ULTRAMAR y El Áncora de Barcelona del día 19 de septiembre publican una información calcada:

Asesinato.—Según dicen de Benavente, en la noche del 20 del mes de agosto último, fue alevosamente asesinada una señora en el camino de Villafafila á Otero de Sanegos, y cerca del camino que llevan los de Villarrín para el primero de estos puntos. El cadáver se encontró al amanecer del 21 con dos heridas mortales, la una en el cráneo por un fuerte golpe, y la otra hecha con instrumento punzante y cortante, que llegaba hasta el corazón. A pesar de la actividad y celo del juzgado no se ha podido capturar á los autores de tan horrible atentado, y sin levantar mano comisionó, efecto de sus muchas ocupaciones, al abogado don José Alonso Gómez, para que investigase lo que hubiera sobre el particular. Cumplió exactamente el encargo este celoso y entendido jurisconsulto; pero sin resultado alguno hasta ahora



No he podido dar con el sumario ni con ningún otro documento escrito relativo al asunto, aunque no desisto, por lo que lo único que recuerdo del relato es que pasados unos días una moza de Villafáfila o de Otero, no me acuerdo bien, hizo gala de que su novio le había regalado unos ligueros de plata. El asunto desencadenó comentarios, bien fuera por el valor del liguero, impropio para un regalo de un pastor, o porque alguien lo reconociera como perteneciente a la difunta. Interrogando al novio, que había estado de pastor en casa de la Ojera y lo había despedido, creo recordar porque le habían robado unos carneros y el ama sospechaba de que hubiera tenido cierta connivencia el criado, o porque los había extraviado y ella sospechaba que se los había robado. El caso es que acabó confesando, que la acechó en el camino y le dio golpes hasta que la mató, y no tuvo mejor ocurrencia que quitarle los ligueros y regalárselos a la novia.


Pero ¿quien era la viuda muerta?

Gertrudis Fidalgo Aliste (1787-1852)

En el Libro de Difuntos de la parroquia de San Martín de Vilafáfila se halla la partida de doña Gertrudis Fidalgo, natural de Villaveza y vecina de Otero, de 63 años, que fue encontrada asesinada el día 22 de agosto. Dejó tres hijas vivas, Josefa, Manuela y Luciana, y dos nietas de un hijo difunto, Manuel, que había fallecido en marzo.

Trataré de hacer una breve reseña biográfica de la muerta.

Gertrudis era natural de Villaveza del Agua hija de Juan Fidalgo y de Isabel Aliste, donde nació en 1787, (aunque en la partida de defunción pone 63 años, iba a cumplir 65 cuando la mataron).

Se casó en hacia 1810 con don Manuel Ojero Calzada, de Otero de Sariegos, de 31 años, que había enviudado dos años antes de Ana Pascual, a su vez viuda de Manuel Aliste, probablemente tío de Gertrudis. Estos entronques familiares tan endogámicos eran muy frecuentes en esta familia. En 1809 un hermano suyo, Tomás Fidalgo, se casó en Villafáfila con Alfonsa Calzada, y se trasladaron a vivir a Otero, siendo los antepasados de los Fidalgo de Villafáfila.

Manuel Ojero Calzada era uno de los vecinos más ricos de Otero, procedente de una familia de hidalgos que desde Villalpando se habían dispersado en el siglo XVIII por varios pueblos de Tierra de Campos.

Tuvieron 8 hijos entre 1811 y 1827 de los que cuatro murieron de niños.

Manuel muere en 1837 a los  58 años dejando a Gertrudis viuda a los 50 años, ya con el apelativo de La Ojera, con un hijo de 17 años y tres hijas de 15, 12 y 10 años.

Antes de pasar dos años Gertrudis se casa con Rafael de León, un hidalgo originario de San Esteban del Molar que había quedado viudo poco después que ella con un hijo de 15 y una hija de 10 años.
El matrimonio fue polémico porque se casaron sin obtener la dispensa eclesiástica perceptiva pues Rafael había sido cuñado de Manuel Ojero, a pesar de que el cura se lo había advertido, pero el amor o la necesidad de convivir les impulsó a contraer en secreto un matrimonio y vivir juntos hasta que obtuvieron la dispensa.  Lo que nos da idea del fuerte carácter de nuestra protagonista, a la que no se le ponía nada por delante. Vivieron casados 13 años hasta la muerte de Rafael pocos meses antes del asesinato de Gertrudis.

Trataré de hacer un retrato la situación familiar en el momento del crimen.
Recientemente he tenido acceso a un retrato de Gertrudis  realizado al óleo que se conservaba en casa de su bisnieto don Luis Gómez, el Boticario, y que hoy conserva una nieta de él en Benavente y que me ha facilitado Quique Delás,  bistataranieto de la Ojera que lo guardaba en su memoria infantil.  
La vemos vestida de negro con un mantón y un pañuelo, posiblemente realizado cuando estaba viuda, según tradición familiar en Madrid en el estudio de un pintor famoso. 

Gertrudis con 65 años, edad que en esos tiempos se consideraba ya avanzada, recién enviudada de su segundo marido, se encontraba en plenas facultades: iba andando a Villafáfila, administraba su hacienda según los testimonios, controlaba la manutención de los criados, despedía a los pastores, etc.

Su hijo mayor, Manuel había fallecido también en marzo de ese año, dejando dos hijas, Candida y Ceferina de 5 y 2 años a cargo de su madre, Manuela Andrés, de Villarrín.

En Villafáfila tenía una hija, Manuela, casada cuatro años antes con Gabriel Trabadillo, viviendo en la Plaza de San Martín, en la mayor casa del pueblo (las actuales casas de Delás y Manolo Cañibano). 

Casa de la Ojera, enmarcada por el arco de San Martín 
Foto villafafila.net

Tenían dos hijas, Ignacia de 3 años y Ana de 1. Y sería a la que había venido a ver el día de autos, aunque no me consta que estuviera recién parida.

En Otero vivían casadas las otras dos hijas, Josefa desde 1840 con Lorenzo Gómez del Río, de Villarrín con tres niñas, Mª Manuela de 11 años, Asunción de 3, y Camila de 1. Y Luciana se había casado dos años antes con Gervasio Calzada Fierro de Villafáfila y tenían una niña, María de menos de un año.

En Otero seguía viviendo su hermano Tomas Fidalgo que había tenido varios hijos, algunos ya casados en Otero y en Villafáfila.


Descendencia de La Ojera

Muchos de sus descendientes siguen viviendo en Villafáfila y y comarca y otros han emigrado, y la mayoría no reconoce a su antepasada. Como los apellidos se transmiten por línea paterna, con el paso de las generaciones se pierden. 
Trataré de hacer un pequeño esquema genealógico de su descendencia.

1-Las hijas de Manuel Ojero se trasladaron a vivir a Villarrín con su madre. Ceferina Ojero (cuya foto recuerda un cierto parecido con el retrato de su abuela) fue la mujer de don Matías Alonso y murieron sin descendencia, dejando sus bienes para fundar el colegio parroquial de Villarrín.


Ceferina Ojero, nieta de Gertrudis
Cándida Ojero, soltero falleció en Villarrín en 1922



2- Josefa Ojero murió en 1858 seis años después de su madre dejando dos hijas Manuela 12 años  y Asunción de 10. El viudo, Lorenzo Gómez volvió a casarse tres años después, en 1861, con la otra hija de la Ojera, con Manuela, que había quedado viuda de Gabriel Trabadillo con cinco hijas. El matrimonio necesitó dispensa pues los contrayentes eran cuñados, por lo que Lorenzo se traladó a Roma y allí contrajo matrimonio, él personalmente, y Manuela por poderes que le había dado.
            Sus hijas:
        A-Manuela Gómez  Ojero se casó con Crisógono Costilla en 1862 y tuvieron muchos hijos, entre otros:

                    a-Acacia Costilla que se casó en 1891 con Mauro Vicente y tuvieron numerosa prole: Manuela, Miguel, Aureliano, Virgilio, Teresa, Mauro, VICENTE COSTILLA, con abundante descendencia.

              b-Alicia Costilla se casó en 1894 con Saturnino Fernández Ruiz

                       c-Pío Costilla Gómez se casó en 1897 con Ceferina Rodríguez Morilla.

             d-Basilisa Costilla, se casó en Villarrín y tiene descendencia
                    e- Quiteria Costilla que se fue con su prima Baudelia Trabadillo a Moral de Orbigo donde se casó y tuvo descendencia 

        B- Asunción Gómez Ojero, La Montemolina  (1848-1914), 

se casó con Sofronio Ruiz Atienza, en S.Martín, en 1866 y tuvieron muchos hijos:

                        a-Lorenzo Ruiz Gómez se casó con Asunción del Río de León, padres de Sofronio y Eliseo Ruiz del Río

                    b-Angeles con Emilio de la Granja, abuelos de Manolo Bomba, y Angelines y Tola de la Granja.

                    c- Octóvila con Melanio Fernández, padres de Teodora, entre otros, 

                           d- Leonides con Victoriano Gallego, de Tapioles

                         e-Josefa Ruiz Gómez 



con Alfonso del Río, padres de José, Luis, Albina y Chon del Río

3- Manuela Ojero



























Foto Familia Delás Gómez

,quedó viuda con cinco hijas en 1859, Ricarda se murió de niña:

        A-Ignacia Trabadillo Ojero =Marcelino Trabadillo, abuelos de María Luisa, Trini Marcelino y Lola, y de Pepito Delás.

Ignacia Trabadillo Ojero, nieta de Gertrudis


        B-Ana Trabadillo Ojero = Alonso Santiago

Ana Trabadillo Ojero, nieta de Gertrudis

        C-Baudelia Trabadillo Ojero con Gerardo García-Alfonso

        D-Valentina Trabadillo Ojero =José Delás Quiñones

Después de casada con su cuñado tuvieron dos hijos que fallecieron de niños y cuando murió Lorenzo en 1866, Manuela estaba embarazada de un hijo, Lorenzo Gómez Ojero, que nació póstumo.
        1-Lorenzo Gómez Ojero, farmacéutico 
                          =1893=Avelina Andrés, abuelos de Luisa, Lorenzo, Avelina e Isabel Gómez Gómez. Su bisnieto Luis Gómez-Ojero en Salamanca, es el que mantiene el recuerdo en su apellido.


3- Luciana Ojero murió a los 28 años en 1855, apenas tres años después del crimen de su madre, de un malparto de un niño que moriría poco después. Dejó una hija de 4 años:
        A- María Calzada Ojero casada Valentín Miranda que tuvieron a
           a- Luciano Miranda Calzada, el Ciego, sin descendencia
         b- Amparo Miranda Calzada que se casó con Maximiliano Rodriguez, padres de don Pablo, Valentín Amparo, Carmen y Gerardo RODRIGUEZ MIRANDA, Los Troncheros
       c- Gertrudis Miranda Calzada que se casó con Agustín Tejero.







FOTOS CON HISTORIA 3: LA MAYORAZGA Y SU FAMILIA






Familia de doña Gregoria Costilla

Esta foto es una de las más antiguas que se conserva referente a personajes de Villafáfila, y la tiene Luisa Montero, y otra copia los hermanos Gómez Trabadillo, sus tataranietos.

Se trata de la familia de don Francisco Gago con levita y pajarita, y doña Gregoria Costilla con vestido de època, y cadena posiblemete de oro con cruz que no se ve; y sus tres hijas: Emilia, Braulia y Manuela que están sentadas en un plano inferior con vestidos claros y botines de fiesta. Aparece otra mujer joven pero posiblemente casada por el vestido oscuro y un niño pequeño en brazos de don Francisco, que no he identificado pudiendo ser su nuera y un nieto, pero es dudoso.

La foto tiene que estar hecha en la década de los 60 del siglo XIX, cuando la hija pequeña puede tener seis o siete años.


En esta otra foto aparecen Francisco que aparece con la misma indumentaria y asomando la cadena del reloj y Gregoria que parece mayos, ya con la cruz de oro visible con un nieto no identificado en brazos, y es posterior, seguramente en la década de los 70, antes de fallecer doña Gregoria.


Don Francisco Gago y doña Gregoria Costilla



Gregoria Costilla Ruiz  
(bautizada en S.Pedro en 1815 y fallecida en 1876)

Su padre era el heredero del mayorazgo de los Costilla, con numerosas posesiones en Villafáfila que le hacían el mayor hacendado de pueblo cuando muriera su padre. Pero se enamoró de una joven sin capital, María Nicolasa Ruiz Román, y su padre, don Bernardo, se opuso furibúndamente al casamiento. En 1807 María dio a luz a una niña que  bautizó como hija de soltera con el nombre de Bienvenida. El año siguiente se casan el la iglesia de San Martín sin el permiso paterno, teniendo que haber obtenido una provisión del Obispado de Astorga para solventar esta oposición.
En 1811 fallece don Bernardo, y en su testamento pide a su hijo mayor, que ha de heredar todos sus bienes vinculados, que mientras se hacen las partijas y las cuentas del testamento que permita que sus hermanos vivan en la casa de mayorazgo:
 “suplico a mi hijo don Gaspar que durante el tiempo que tarden en las cuentas y las partijas no moleste a los hermanos en despojarles de esta casa de mayorazgo”.

Tiene otros cuatro hijos pero todos fallecen de niños excepto Gregoria, que había nacido en 1815.
María Ruiz murió en 1818 con 37 años.

Gaspar se vuelve a casar con  Rosa Morejón Villarroel, de Barcial de la Loma, donde Gaspar tenía tíos viviendo y de ahí vendría el contacto. El nuevo matrimonio tiene una niña, Gaspara Costilla Morejón, que nace el mismo año que muere su padre.
Ante la nueva situación de orfandad la pequeña Gregoria con 7 años hereda la mayoría de los bienes de su padre que estaban vinculados al mayor, convirtiéndola en la mayor hacendada de Villafáfila en tierras, buenas casas bodegas, viñas y eras.

(los bienes del mayorazgo son los descritos en otra entrada de este blog, pertenecientes a don Francisco Costilla http://historiasdevillafafila.blogspot.com.es/2014/05/un-hidalgo-rural-del-siglo-xviii-don.html )

Fue nombrado curador de las dos menores don Enrique Fernández González, que estaba casado con una hermana del difunto, doña Froilana Costilla y las llevó a vivir a San Esteban, donde seguramente conocería la que sería su marido. En 1833 solicita de la Hacienda Pública la posesión del vínculo de los Costillas (Desamortización C.185).

Francisco Gago Roperuelos 

hijo de D. Juan Gago Ferrero y Dª Juana Roperuelos Pérez, nació en Benavente en 1815 y falleció en Villafáfila en 1890.
Pertenecía a una buena familia de Benavente, hacendada en varios pueblos de la comarca, como Barcial, Castrogonzalo, Castropepe, San Esteban incluso en lugares más alejados como Arévalo.
 Era nieto de don Francisco Roperuelos, de Benavente, propietario de una ganadería de reses bravas que pastaba en el Sotanjo[2], del que recibió diversas cantidades de dinero, granos y ganados antes de morir, que no figuraban en la hijuela. Este apellido lo llevaba con orgullo pues su firma era Fco G. Roperuelos. En su primer testamento el notario lo cita como Francisco Arias Roperuelos Gago. En otros hermanos se conserva el apellido Arias Gago de su padre y de Micaela Ferrero su madre.



Descendencia
               
Después de casados se trasladan a vivir a la casa grande de Mayorazgo en la calle Rejadorada, perteneciente a la parroquia de San Pedro a pesar de estar más cerca de      Santa María.


Casas del Mayorazgo de los Costilla donde vivía la familia



                 En 1842 nace y muere  su primera hija, Gregoria Francisca   GAGO COSTILLA  
                      En 1852 nace Petra Valentina que muere en 1855            


                En 1844 nace     su único hijo varón Modesto GAGO COSTILLA
                Entre 1866 a 1868 estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid
                               Se casó con Quiteria Mazo Linacero, de una familia de notarios de Villalpando.
Vivieron varios años en Villapando y a finales del XIX  se trasladan a Villafáfila. Doña Quiteria murió en 1912 y don Modesto en 1916.
Tuvieron muchos hijos, casi todas mujeres y un varón, Francisco Gago Mazo (Villalpando 1880-Vfª 1943) que se casó en Villafáfila con una parienta suya, Águeda de Prado Gutiérrez, su prima segunda, pues era nieta de Josefa Gago Roperuelos, hermana de don Francisco. Vivían en la plaza Mayor, en la casa que dejaron a Gabriel Ruiz, que era sobrino nieto de doña Águeda, pues murieron sin descendencia, y actualmente es el comercio de Isabelita.

                                                                                             
En 1846 nace Emilia GAGO COSTILLA que se casa en 1878 Leonardo Velasco Fraile, médico de Morales del Valverde, hijo de Fco y Ángela, (nacido en Bretó hacia 1847). 



Don Leonardo Velasco de joven y de mayor

Fue médico de varios pueblos cercanos a Villafáfila, y se jubiló en Santovenia, trasladándose a vivir a Villafáfila a la casa que le había tocado en herencia a su mujer, donde falleció en 1910. Emilia vivió hasta 1931. 
Foto del libro Une légende espagnole, de Chistine Martínez - Médale. Paris 2023



Tuvieron dos hijas que se casaron con dos hermanos, hijos de don José Martínez, médico de San Esteban y de Calixta Hidalgo:

          1   -Pilar Velasco Gago (h. 1883- Vfª 1957)
                    =Gaudioso Martínez Hidalgo
                          A-Pilar Martínez Velasco = Luis Montero de León,                                                 padres de Luisa
                          B -Gaudioso Martínez Velasco

          2  -Severina Velasco Gago = Ezequiel Martínez Hidalgo
                                                              



Gaudioso, Pilar Velasco y Pilar Martínez hacia 1912.  




    Madre, hija y nieta:    Emilia Gago, Pilar Velasco y Pilar Martínez en los años 20



En 1849 nace Braulia GAGO COSTILLA    que se casa en  1884 con Lucas Alonso Trabadillo, médico, natural de Villafáfila, que en 1891 fue asesinado una noche que le llamaron para una asistencia. Braulia vivió hasta 1936. Tuvieron una hija, Dolores Alonso Gago, madre de Maria Luis, Trini, Marcelino y Lola, Trabadillo Alonso.
               


La mitad de la casa que heredó doña Braulia


En 1855 nace Manuela Juana GAGO COSTILLA que de casa en 1882 con Hermenegildo               Herrero Alonso, farmacéutico, hijo de don Salvador Herrero, boticario de Villafáfila.  Vivieron en Casaseca de las Chanas  y tuvieron varios hijos: Salvador Herrero Gago, oficial de instrucción pública, ya difunto en 1931 y otros de apellido Maillo.
               

Francisco y Gregoria hicieron testamento en 1861 ante Pedro Mariano Fernández de Benavente por el que mandan que su hacienda se reparta entre sus cuatro hijos, pues ya habían sido derogados los vínculos y mayorazgos, nombrando tutores de sus hijos si fueran menores de edad a Manuel y Gregorio, hermanos de don Francisco. En 1864 lo completaron con un codicilo ante el notario de Villafáfila Natalio Iglesias en el que especifícan que las alhajas de doña Gregoria se repartan entre sus hijas, y las de don Francisco, incluido el reloj y cadena de oro y las de las caballerías se den a su hijo Modesto. También especifican diversas obras de caridad entre los más pobres de la villa a los que se les daría limosna y comida el día del entierro y vestidos de luto a los criados pobres y a Trinidad y Alfonsa Rodríguez Ruiz, primas de doña Gregoria por parte de su madre.









[2] Al fallecer el marqués en 1823 (según Cossío en 1825) se hace cargo de la piara el zamorano, vecino de Benavente, Don Francisco Roperuelos. Según Samuel Tena Lacen en su libro "Toros de lidia", Roperuelos cometió el error de querer que sus toros fueran más grandes y comenzó a seleccionar solo por volumen y corpulencia, en detrimento de la bravura. Así su ganado adquirió un tamaño descomunal pero con una enorme mansedumbre. Gran parte de sus toros eran fogueados. Además, según Tena, cometió otro tremendo error. Su finca lindaba con la de los duques de Osuna y Veragua. Con solo haber llevado algunas vacas, en determinados momentos, a ciertas zonas de su dehesa, hubiese podido realizar un cruce clandestino con los toros vazqueños de los duques que, aunque inmoral, le hubiese dado grandes ventajas. Cuántas veces no se habrá hecho esto...Respecto a lo de aumentar el volumen, es decir lo que se llama sacar de tipo, es algo tan corriente hoy en las ganaderías actuales que no merece mayor comentario. Y como podéis ver, amigos, hace 200 años ya estaba inventado. En 1845 fallece Don Francisco Roperuelos y heredera la ganadería Doña Josefa Gago Roperuelos, casada con Fernando Gutiérrez, también vecino de Benavente.
 http://www.terralia.com/revista13/pagina50.htm

Bernardo Fernández Ferrero

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