La vida de un hidalgo del siglo XV: Fernando de Villacorta.

Esquema familiar de Fernando de Villacorta

        
Hace tres años dediqué una de las entradas de este blog a su padre Gómez e Villacorta, uno de los caballeros participantes en el torneo del Paso Honroso. Hoy quiero acercarme a la vida de su hijo Fernando de Villacorta, ancestro de casi todos los naturales o los que tienen ascendientes de Villafáfila.
           Como he manejado referencias a esta persona en documentación diversa del siglo XV, nos puede servir de ejemplo de la vida y actuaciones de los hidalgos que vivían en la villa terracampina a finales de la Edad Media, cuando cayó bajo el dominio de los Pimentel[1].

          Figura referido sólo por su apellido en el padrón de Villafáfila realizado callehíta por orden de la reina Isabel en 1497 “Villa Corta es hydalgo y natural en la dicha villa” en la colación de Santa María del Moral, donde seguían viviendo sus nietos a finales del siglo XVI, y en cuya iglesia se enterraban.
Padrón de Villafáfila 1497

          Según sus testimonios posteriores nació en 1448, así en 1504 dice “piensa este testigo que terná hedad de más de çincuenta e çinco años”, y falleció más o menos en 1507, conocido muchos años después como año de la pestilencia, pues al año siguiente ya aparece citada su viuda en deslindes de fincas.  
    
          Antepasados
Como otros muchos hidalgos de Tierra de Campos sus raíces familiares se remontan a ramas de la pequeña nobleza leonesa y a líneas bastardas de casas nobles. Los abuelos paternos fueron Fernando de Villacorta, un hidalgo originario del pueblo de Villacorta en la montaña leonesa, actual ayuntamiento de Valderrueda:  “[mi padre era] hijo del caballero que se llamaba del solar de Villacorta, que oy en el solar de la yglesia está enterrado, a do se llama el solar de los Villacorta”. Estos pueblos  están cerca de Almanza y de Valderrábano (Palencia)  que señoreaba Gómez Pérez de Valderrábano, caballero que recibió del rey Enrique II las villas de Alcañices, Tábara, Ayoó, Carracedo, Congosta y Mombuey en 1371. Supongo que Fernando estaría a su servicio y lo casó con su hija bastarda, Teresa Gómez de Valderrabano: “oyó desyr este testigo que Gómez Pérez de Valderrábano, que fue su segundo abuelo deste testigo, padre de su abuela, Teresa Gómez de Valderrábano”.


Declaración de que es hijo de Gómez de Villacorta

          Sus antepasados habían servido en la casa de Almanza, los descendientes legítimos de Gómez Pérez de Valderrábano y de Juana de Cifuentes, señora de Almanza, con quien se casó cuando fue a concertarle matrimonio con otro caballero por mandado del rey Enrique II, y en otras casas nobles: 
          “oyó desir que Luis de Almança[2] era mayordomo mayor del Duque de Arjona[3], e su abuelo deste testigo, Hernando de Villacorta, mayordomo del dicho duque por el dicho Luys de Almança, e su tyo Luys de Villacorta, hijo del dicho Fernando de Villacorta, e Gómez de Villacorta, padre deste testigo, eran donzeles del dicho duque.
          E que quando el dicho duque fue preso [1429] en la de Almaçán, o adonde el rey que le mandó prender, yva allí Luys de Almança por suyo, e como el duque fue preso, todos los cavalleros que yvan con él, mandó el rey que fuesen suspensos e se estovyesen en el real, e que como Luys de Almança vydo esto, e el estado del duque perdido, tobo por bien de ser en casa del Almirante e servirle e yr con él sobrel mar personalmente e con sus gentes e le fizo muchos e señalados serviçios[4]”.

          La vinculación patrimonial de los Villacorta con Villafáfila se remonta a la primera mitad del siglo XV tal vez por herencia de Gómez  Pérez de Valderrábano a su hija bastarda o por que la mujer con la que la concibió que pudiera ser de esta comarca, pues también en Montamarta poseían tierras. A la muerte del abuelo Fernando  el monasterio jerónimo recientemente fundado en ese pueblo recibió cinco viñas en Villafáfila para que le rezaran un oficio de difuntos a “la terçia” en el monasterio; y a la muerte de su mujer, acaecida antes de abril 1443, recibió otra viña más, por el remedio de su alma[5].

          Su padre, Gómez de Villacorta, fue uno de los caballeros que participó en 1434 en el torneo del Paso Honroso del Puente de Órbigo, acompañando como uno de los diez sostenedores del desafío, a don Suero de Quiñones[6], “e nueve compañeros fijosdalgo, e de limpia sangre, todos con cotas de armas sin reproche…  e Gómez de Villacorta, sobrino del honrado e famoso caballero Luis de Almanza, señor de Alcañices” por lo que tuvo protagonismo en uno de los hechos de armas más conocidos de la Edad Media y le puso en contacto con la flor y nata de la nobleza castellana del siglo XV.  Para ampliación en otra entrada de este blog.

          Gómez debió de fallecer hacia 1455 y sus aventuras no le debieron dejar en buena posición económica, habiendo contraído deudas con el monasterio de Montamarta, pues parte de sus bienes también pasaron al citado monasterio: “ovo este monesterio en la dicha villa [Villafáfila] de los vienes de Gomes de Villacorta en pago de quatro mill mrs. de su terçia, e que devía a este monesterio”.
          No obstante su viuda seguía poseyendo tierras y viñas en Villafáfila como atestiguan los deslindes de años posteriores. Estos bienes tenían que proceder de una heredad familiar por parte de los Villacorta, pues Luis de Villacorta[7], hermano de Gómez, a mediados del siglo XV poseía varios ralladeros de sal en Villafáfila. Como hidalgo servía a la casa de Almanza, sus parientes, en cargos de confianza y actuó de testamentario del jefe de la casa, don Diego de Almanza, señor de Tábara, Alcañices, Villavellid y Almanza, además de regidor de Toro y Zamora, cuando falleció en Alcañices en 1465.

          Nuestro hombre, Fernando de Villacorta, no tuvo la trayectoria épica de su padre, pero también entró desde pequeño al servicio de sus parientes, los Almanza, formando parte de las redes clientelares familiares, donde las líneas bastardas y las legítimas compartían servicios en cargos de confianza en la misma casa. Siendo huérfano de padre empezó sirviendo de paje. Su tío Luis de Villacorta era contino de la casa y hombre de confianza. Un “Rodrígo de Prado, alcaide de Almanza, tyo deste testigo” estaba casado con Violante de Almanza, hija bastarda de Luis de Almanza, por tanto prima de su padre. Y otros muchos criados de confianza apellidados Cifuentes, Valderrábano,  Carrillo,  eran deudos y parientes procedentes de descendientes ilegítimos de los antiguos señores de la casa en la que siempre encontraban acogida.
          Estos ascendientes y servicios le debieron de dejar en herencia algunos vasallos en una aldea del alto Valderaduey: “en un lugar que se llama Villavelasco, donde este testigo tenya çiertos vasallos”.

Villavelasco de Valderaduey (León)


          Por la línea materna, Fernando, estaba emparentado con los Tavera de Toro, y trataba de familiar cercano  a Fray Diego de Deza. Creo que su madre era hermana de Inés de Tavera, madre del dominico que llegó a los más altos cargos de la jerarquía eclesiástica española, y preceptor del príncipe heredero, Don Juan. Compartía parentesco  con el futuro cardenal y gobernador de Castilla, Pardo Tavera, cuyo abuelo también era hermano de la madre de Villacorta, con el que sus descendientes tuvieron trato de parientes y fueron beneficiados por él.
          En el testamento de Inés de Tavera, madre de Fray Diego de Deza, en 1496 figura la siguiente manda:
            “Yten mando a mi sobrina, muger de mi sobrino Villacorta, vezino de Villaláfila, que le den un tavardo nuevo, negro, de paño fino, que yo tengo, y a su fija un ávito nuevo, que yo tengo de mismo paño nuevo[8] .
          La vinculación con los Tavera de Toro también le venía por una hermana de su padre, Inés Gómez de Villacorta, que tenía heredad en Montamarta en el siglo XV, y era mujer del toresano  Payo de Tavera, que fue criado del Condestable don Álvaro de Luna y ayo de su hijo, por lo que recibió algunas mercedes[9].

          Como apunté anteriormente nuestro hombre desde pequeño, huérfano ya de padre, entró al servicio de Diego de Almanza, y así nos lo refiere él mismo:
          “Bivyendo este testigo con el dicho Diego de Almança e seyendo su paje, ...seyendo este testigo contynuo en la casa de Diego de Almança”.
          Este Diego de Almanza era hijo y sucesor de Luis de Almanza y de Juana de Bazán, y estaba casado con doña María de Zúñiga. Por alguna de estas líneas debía de estar relacionado con la tierra de Toro, ciudad de la que era regidor perpetuo de la ciudad, y señor de Villavellid.
          En el servicio de Diego de Almanza se formaría en el oficio de las armas y escuchando de otros criados y escuderos hazañas y anécdotas de la familia, que recordaría con gran lujo de detalles muchos años después, sirva como ejemplo su relato de la forma en que su bisabuelo había conseguido casarse con la rica heredera del Señorío de Almanza:
Que la villa de Almanza era de una doncella, doña Juana de Çifuentes, huérfana, e que el rey don Enrique que mató al rey don Pedro, enviara a Gómez Pérez de Valderrábano, biviendo con su alteza, a le demandar a aquella señora e rogar que se casase con çierta persona que su alteza le envió a señalar; e que, estando en estos medios, el dicho Gómez Pérez con la dicha Juana de Cifuentes, ella le ovo de asonar que tenía más ganas de se casar con él, seyendo él de aquella tierra e natural della. E que le dixiera la dicha doña Juana de Çifuentes que sería mejor recabdar para sí que demandar para otro. E se desposara e se bolvyó el Gómez Pérez para el dicho señor rey don Enrique con empacho de no aver fecho lo que devía, e quel rey ovo de saberlo pasado. E su alteza ovo de tener por bien e después le fiziera muchas merçedes
En resumen el rey Enrique II envío a Gómez Pérez, señor y natural de Valderrábano a demandar a Juana de Cifuentes, señora de Almanza que se casase con cierta persona importante, pero ella se prendó de Gómez y le dijo que más le valía pedirla para sí que no para un tercero. Cuando el rey se enteró a hechos consumados no le pareció mal y siguió manteniendo las mercedes a Gómez Pérez.
Fortificación medieval de Almanza (León)
http://www.turisleon.com/es/patrimonio/provincia_leon/castillos/Adescas/Edificio_fortificado_de_Almanza.html


          Diego de Almanza muere hacia 1465, dejado a dos hijas prometidas con dos segundones de las familias nobles más poderosas de estas tierras los Pimentel y los Enríquez. La mayor Francisca se casó con don Pedro Pimentel, hijo del Conde de Benavente y heredó Alcañices, Tábara y Almanza. La pequeña, Constanza, se casó con don Juan Enríquez, hijo del Conde de Alba, y heredó el señorío de Ayoó, Congosta y Carracedo de Vidriales en Zamora, Villavellid en Valladolid y diferentes rentas dinerarias.
          Después de muerto don Diego, sus parientes y criados se repartieron entre las casas de sus dos hijas. Fernando de Villacorta permaneció en el servicio de su hija mayor, doña Francisca de Almanza, siendo contino de su casa consiguiendo tener mucha confianza, tanto con su señora y prima, como con su marido el hijo del Conde de Benavente: “Don Pedro ... le crió a este testigo e le servyó muchos años de camarero e mayordomo de su casa. Et que sienpre este testigo fue suyo de treynta e dos o treynta e tres años a esta parte”.
          Según testifica, participó en los principales acontecimientos del joven matrimonio:
          -Los desposorios:
          “e dende a mes y medio se fueron a la villa de Távara el dicho don Pedro y la dicha doña Françisca y allí vino doña María de Quiñones, condesa de Benavente, madre del dicho don Pedro e vido que casaron e se velaron allí e consumaron matrimonio”,
          -El nacimiento del primer hijo:
Estando en la villa de Alcañiças, que a su creer deste testigo serían diez meses o onze después de casados, el dicho don Pedro y doña Françisca ... vido este testigo que parió un fijo del dicho don Pedro que se llamó don Luys, el qual vivió poco, non se acuerda quanto”
Cobrando las albricias al comunicarle la noticia a su hermana: ...  e escrivió a su hermana doña Constança con este testigo, que estava en el logar de Quintana del Marco, e que este testigo fue allí e le dyo la dicha doña Constança çiertos enriques de albricias que no sabe si fueron ocho o diez, e que ella mostró mucha alegría dando graçias a Dios por el parto que avya avido su hermana”
-El segundo parto:
Después de otros diez o onze meses, estando en Távara, vido que un día domingo, que no se acuerda que tiempo del año era, la dicha doña Françisca parió un fijo, estando el clérigo disyendo misa a don Pedro en el mismo palaçio de Tábara, en la sala prinçipal; e alzando la ostia fizo de señas don Pedro a este testigo que entrase a ver qué tal estava doña Françisca e vido sacar el niño debaxo de una faldilla blanca e de la camisa a la dicha doña Françisca que le sacava una dueña que se llamava María de Tuesta, ya defunta ...
Este testigo, de que vido nasçido el niño, myró a la dicha doña Françisca e riose  este testigo e dixole:
            -Fijo tiene vuestra merçed.
Bolviose este testigo a don Pedro asy estando alçando el caliz e le dixo:
            -Señor, fijo tiene vuestra merçed, myas son las albriçias, entresé vuestra merçed porque se alegre my señora e se libre.
 E él lo fizo luego e se entraron con el dicho don Pedro este testigo y otros muchos... que no avya sino una pared en medio de la dicha sala donde se desya la misa y la cámara donde ella parió”
          -Cobrando unas albricias más cuantiosas por ser el primero de darle la buena noticia a su señor: “el día domingo que naçió [el hijo de don Pedro] le encavalgó don Pedro a este testigo de un muy buen caballo e lo que dio con el dicho caballo en dineros e vestidos por las albriçias valía más de quarenta mill mrs”.
          -Recomendando al ama de cría:
 “E en tanto librose del parto e tornáronla a acostar las dichas mugeres ... e aquel mismo domingo le echaron agua sagrada, no se le acuerda quien, e le pusieron por nonbre Diego de Almança, e luego la dicha doña Françisca lo dio a críar a Juana, fija de Miguel de Távara, muger de un Alonso, vesyna del lugar de San Lorenço de Távara e el dicho Miguel de Távara era huéspede de dicho testigo, e por conosçer este testigo aquella gente de aquel su huéspede ser buena gente, procuró este testigo diesen el dicho don Diego a críar a la fija de dicho huéspede”
-Se hallaba presente en el momento de la muerte de doña Francisca y participó como criado de confianza y pariente en las maniobras de amortajamiento de la señora:
 “El miércoles adelante vido que la dicha doña Françisca morió, desyan que de su corronper de mucha sangre del parto, e la entraron asy muerta a la sala en una cama e fizieron su ataúd e la metieron en él; e este testigo e Gómez de Valderrábano le conpusieron una almohada encima del rostro e le echaron la atapadera al ataúd e le fizieron clavar, a do se fizo muy grand llanto; e el dicho dya myércoles de noche la llevaron a enterrar a Sant Françisco de Çamora…”
-Después acompañó a don Pedro en los días que siguieron a estos luctuosos hechos, tanto en las actividades públicas, como las tomas de posesión de las fortalezas:
“E después don Pedro mandó tomar la posesión de las villas e lugares de Almança, e Távara e Alcañiças en nonbre suyo e de don Diego como de antes la tenya e que piensa este testigo que fue a tomar la posesyón Ivan de Collantes e Angulo e Fernán Vázquez e Cystóbal de Villafaña, criados de dicho don Pedro...y el mismo don Pedro tomó la posesión de la villa de Tábara”




Plaza de la villa de Tábara
https://motin-de-tabara.blogspot.com.es/

          Y no sólo lo sabemos por sus testimonios, sino que figura de testigo en el poder que otorga don Pedro en el monasterio de Montamarta para tomar posesión de la villa de Almanza en nombre de su hijo y sigue con don Pedro en Rabanales cuando vuelve a otorgar poder para tomar la posesión de Tábara y Almanza en su nombre en 1467.

          Era su camarero y mayordomo de la casa de Tábara, según su propio testimonio de 1504: “fue su camarero e mayordomo de su casa [de don Pedro Pimentel] e que syenpre este testigo fue suyo, de treynta e dos años o treynta e tres años a esta parte”, confirmado por una misiva escrita por don Pedro en 1468: “E por esta mando a Hernando de Villacorta, my camarero, que faga la cuenta con ellos de lo que se les debe de sueldo e se lo pague e me traya relaçión dello”.
          Este cargo le hacía estar presente en sus actividades particulares, llegando a dormir en su cámara:
El miércoles antes de morir la dicha doña Francisca dixo al dicho don Pedro que le encomendaba su fijo e le rogaba que parase mientes mucho por él, pues que plazía a Dios de llevarla primero que no a él… que el dicho don Pedro le respondió que plazería a nuestro señor de le dar salud e que non oviese temor ninguno que ella bevyría e faría críar su fijo.
Otro dya después desto vio que don Pedro mandó llamar a Juana de Almança, que estava allí, muger que fue de Juan de Çaballos, parienta e criada de la casa de Almança, e tya bastarda de la dicha doña Françisca, hermana de Diego de Almança, e le dixo:
            - Tya, Dios asy lo ha fecho, por amor de my que toméis esa ama e a ese niño, don Diego, e se bautize e le pongan su óleo e crisma e lo llebéis a vuestra casa que yo seré presto con vos, e Villacorta os dará todo lo que entendieres ques menester para vuestra partida e lo más neçesario para el ama del niño.
E la dicha Juana de Almança, llorando a bozes e los que allí estavan no çesavan de fazer lo mismo porque eran todos cryados e paryentes muy çercanos de la casa de Almança e les vino muy grand pérdida, ...e la dicha Juana de Almança dixo que tomava el niño para le servir e críar como si doña Françisca, su señora, fuese biva ..., e que este testigo se fincó de rodillas delante de don Pedro a le pedir la mano por la merçed que fasya  a su tya, Juana de Almança, e porque también pareçía que confiava della seyendo de aquel linage..., e la dicha Juana de Almança se partió este dicho dya que fue jueves u otro dya adelante con el niño e con el ama para su casa al lugar de Rabanales, que es a una legua de Alcañiças...
E asy estovo allí don Pedro en Távara algunos días dando horden en el ánima de doña Françisca, conpliendo con Luys de Villacorta e çiertos padres de Montamarta que quedaron por testamentarios... e después el dicho don Pedro se partyó a Benavente e este testigo con él, a su madre la condesa, para descansar con ella e le tovo consigo en la fortalesa de Benavente por espaçio de un mes que no le dexaba este testigo...
E después desto el dicho don Pedro se partió de Benavente para Alcañiças e se fue una noche desde Benavente a dormir al lugar de Rabanales e posó en la casa de la dicha Juana de Almança, e llegó tarde e la dicha Juana de Almança le fue a haser reverençia con mucho llanto y don Pero le dixo:
            -¿Qué tal estáis tya?
            Respondiole:
            - Ya ve vuestra merçed ve qual devo estar;
            - ¿E don Diego, tya?
            Respondiole ella:
            -Bonito está señor.
Don Pedro se quedó al fuego aquella noche e çenó e se acostó. E este testigo que dormía en su cámara se levantó otro dya de mañana e salyó bestiéndose luego a la cozina que era pared en medio a do falló sentada a la dicha Juana con el niño en los braços  e este testigo llegó llorando e tomó al niño la mano e besósela hincado de rodillas. Et la dicha Juana de Almança le dixo:
            -Sobrino, don Pedro, mi señor, ¿duerme o qué faze?
Respondió este testigo:
            - No sé si está despierto señora que muy pauso salí.
            -Pues entra a ver e deçid a su merçed que estoy aquí e que vea a don Diego e que le eche la vendiçión.
E este testigo entró pisando rezio en la cámara e don Pedro le dixo:
            - ¿Quién está ahí?
Respondiole este testigo:
            - Villacorta es, señor.
E fuese hacia la cabeçera de su cama e alçó un paño de pared que çerrava una ventana de madera e dio luz e dixo este testigo a don Pedro:
-¿Dormió vuestra merçed bien esta noche que no le sentí menear porque yo mucho estove despierto?
Dixo:
            -Ya veis como yo suelo dormir ¿porqué me lo preguntas? ¿Qué ora es?
            - Rato ya es de dya, allí está Juana de Almança e el ama con don Diego, vealó vuestra merçed e dele su bendiçión, muy lindo se a fecho después de lo acaesçido.
Respondió don Pedro:
            - Dyle a my tya que entre.
Et llamóla este testigo e entraron a la dicha cámara Juana de Almança e el niño e el ama e llegáronse fazia la cabeçera de la cámara e llegando el niño allí çerca de su padre le dixo el dicho don Pedro:
            -Malaventura me dé Dios sy yo he por bueno que tu madre muriese e que tú quedases.
E començó a llorar a bozes el dicho don Pedro e la dicha Juana de Almança e este testigo lo mismo. Don Pedro les volvió las espaldas con mucho çollozo, de ay a un poco le dixo este testigo:
            - Señor, no han de ser asy las cosas, búsquesele el remedio que mejor se les puede dar, buélvase vuetra merçed e eche la vendiçión a don Diego e levantarse ha que faze muy lindo dya;
E don Pedro lo fizo así, volbiose Juana de Almança e el ama con el dicho don Diego a su aposentamiento en la misma casa.
E el dicho don Pedro estuvo en el dicho lugar pocos dyas ... e acordó de yr a ver a don Juan, su hermano, que estava con su muger en Puebla de Sanabria, que el conde de Benavente, su hermano, le havya dado en que estoviese... e estovo con el dicho su hermano tres o quatro dyas, e se volvyo al lugar de Rabanales, e  este testigo con él, e quando bolvieron fallaron que era muerto don Diego e llevado a enterrar al monesterio de Villavieja, que sería legua y media o dos leguas del logar de Rabanales ...
 E sabe este testigo que vivió este niño después que naçió seys semanas e syete dyas e que lo sabe porque este testigo lo tenya por escrito en uno de los libros de cámara del dicho don Pedro, que escribió como pariera la dicha doña Françisca”


Rabanales de Aliste
http://www.todopueblos.com/rabanales-zamora/fotos/

          Villacorta a la vez participaba  al servicio de su señor en diversos hechos bélicos que se desencadenaron a la muerte de doña Francisca entre los dos cuñados, y entre sus respectivas familias, por el señorío de Alcañices, Tábara y Almanza, que reclamaba doña Contanza como heredera de su hermana, a lo que se negaba don Pedro aduciendo que le pertenecían a él:
Estando este testigo con otros hidalgos e cavalleros de casa de don Pedro y de casa del Conde de Benavente en Távara, en defensión de aquella tierra que trayan questión don Pedro e don Juan..., les escribió Benyto Díaz, mayordomo de don Pedro, desde Benavente, cómo don Alonso Enríquez, fijo del Almirante, llevava a don Pedro e a don Juan, por ruego, al monesterio de Montamarta para los convenir. E después, dende a dos o tres días, el dicho Benito Díaz escribió una carta a este testigo e a Torres desde Montamarta en que les desya:
Mis señores, plegaos que don Alonso Enríquez traxo, como vos ove escrito, a don Pedro, mi señor, e a don Juan a este monesterio de Montamarta. Que don Pedro, mi señor, se quiso santiguar e quebró el ojo en que le engañaron, que dio la villa de Alcañiças con su juridiçión a don Juan Enríquez, que nunca tanto me pesó de cosa e asy nos partimos a Benavente. Su merçed os escribe esa que verés.

 E que vido otra carta que enviava a este testigo e a los que allí estaban en que desya:
 Fieles criados, pleguos sabed que yo soy conçertado con don Juan Enríquez, mi hermano, por tanto los que fuéredes mis contynos sed luego conmigo, e los de tierra que se vayan en buena ora a sus casas. E por esta mando a Hernando de Villacorta, my camarero, que faga la cuenta con ellos de lo que se les debe de sueldo e se lo pague e me traya relaçión dello”

El acuerdo al que llegaron en el monasterio de Montamarta los dos cuñados, por el que don Pedro renunciaba a Alcañices en favor de su cuñada doña Contanza, conservando él Tábara y Almanza y casándose sin recibir dote con doña Inés Enríquez, hija del Conde de Alba, sentó como un tiro a los partidarios de don Pedro, y en particular a Villacorta, que se atrevió a reprochárselo a su  señor, por la gran confianza que le profesaba.
 “E que vista esta carta por este testigo e los otros que allí estavan ovieron dello muy grand pesar e tristeza, que no resçibieran tanta pena con la muerte de don Pedro.   E acordaron todos los que allí estavan que este testigo fuese a Benavente a ver que les desya, pues siempre el dicho don Pedro le fablava muy claramente..., e llegó a media noche e halló acostado al dicho don Pedro en casa de un Antón de León, su ayo, que fue que aquella noche avía llegado de Montamarta, e le dixo lo mismo que dicho está que dicho don  Pedro les avía escrito, de que todos ellos estavan maravillados a[...] su honrra e estado, e que aquellos fidalgos le pedían por merçed, e este testigo, que se aclarase con él, qué çeguedad fuera aquesta e si algund açidente le avían movido, que se lo dixiese, e ellos ternían forma con otros que estavan en Alcañiças de se poner en defensyón fasta que el conde de Benavente, don Rodrigo Pimentel, mandase lo que se fiziese et que él estava entonçes en Casaramírez e Villaconejos.
 Et que el dicho don Pedro le respondió:
            - Villacorta, por amor de mí que no me afrentes ni sea más de lo pasado que me has dicho mucho, que mi voluntad es de complir lo que quedé con don Juan.
 E que este testigo le dixo:
            - ¿Que seguridad os queda para lo demás?
 Dixo el dicho don Pedro:
            -Grand pena de pecunio sobre don Juan e por fiador don Alonso Enríquez, su primo.
 E este testigo le respondió:
            - No queda salvo vuestro serviçio, ni mi voluntad lo consyente.
 De lo que dicho don Pedro ovo grand enojo e echó mano a una espada desyendo que le hendería la caveça, si más en esto le hablase, e asy se salió este testigo de su cámara e se fue a su posada.

A pesar del enojo, don Pedro siguió confiando en él y le encargó la aplicación del acuerdo de devolución de Alcañices, para lo que era imprescindible levantarle el juramento de homenaje a don Pedro por parte del alcaide de la fortaleza. Para que pudiera entregársela a don Juan Enríquez:

E otro dya de mañana le mandó llamar el dicho don Pedro e le dixo que luego se partiese con su poder bastante e fuese a alçar el homenaje a Rodrigo de Valderrábano, su alcayde de Alcañiças, e que entregase la fortalesa e la villa a don Juan Enríquez, e que se fue por Rabanales, donde el dicho don Juan estava, esperando esto que enbiase a mandar don Pedro, e que este testigo se partió con el poder de don Pedro e cartas para el dicho alcaide, e para lo que convenía a esto. E falló al dicho don Juan en Rabanales e le dio su carta de don Pedro e le dixo a lo que venya e que el dicho don Juan gradesçió mucho, e este testigo se pasó luego para Alcañiças, que estava una legua de allí, e dio sus cartas del dicho don Pedro al dicho alcayde e le mostró el dicho poder que llevava e el dicho alcaide respondió que le pesaba por no poder faser lo que este testigo llevava a cargo porque le era muy obligado, asy en debdo como en amistad, que por todos los poderes del mundo que fuesen, él no entregaría la fortalesa quanto sy el dicho don Pedro en persona no le alçase el homenaje.”

Al no conseguir que el alcaide de Alcañices entregara la fortaleza si don Pedro no le levantaba el juramento en persona, suscitó en él la sospecha de que Villacorta, contrario al acuerdo, tratara de impedirlo o al menos de dilatar su aplicación:

“E no le pudo mudar e se partió otro dya con la respuesta del dicho alcaide para don Pedro e falló al dicho don Juan  çerca de Alcañiças e le respondió lo que el alcaide le avía respondido, e que se partió para Benavente e le dixo a don Pedro lo que el alcaide le respondió e el dicho don Pedro ovo grand pesar e enojo deste testigo creyendo que se lo mancava.”

Ante la segunda negativa, el recelo de que Villacorta estaba tratando de estorbar el acuerdo también se instaló en el ánimo de don Juan Enríquez que estaba impaciente por ocupar la fortaleza alistana. Éste, para evitar el incumplimiento del concierto o al menos el retraso en su aplicación, tratró de negociar con el alcaide de Alcañices por mediación de Gómez de Almanza, tío bastardo de su mujer, que apelaría al parentesco con el alcaide Rodrigo de Valderrábano, cuyo apellido denota también una descendencia bastarda de Gómez Pérez de Valderrábano, empleando los oficios de Zariz, su contador judío, por si había que utilizar el soborno para un cambio de actitud del alcaide:

“E volvió otra vez a mandar que fuese a Fernando de Neira, fidalgo de su casa, que fuesen juntamente al dicho alcaide, e fueron a Alcañiças al dicho alcaide, e respondió lo suso dicho e se volvieron para Benavente; e en el camino toparon al dicho don Juan e le dixeron lo quel dicho alcaide desya que el dicho don Pedro le avya de alçar el homenaje en persona e no por mano de persona del mundo, e quel dicho don Juan temya que oviera maña e començó a mover partido al alcaide.
Junto con esto escrivió el dicho don Juan una carta al dicho don Pedro en que le pedía por merçed se llegase de Benavente a Távara e mandase al alcaide que fuese allí e le alçase su omenaje e que todo lo que don Pedro le rogase que dixiese o fiziese con el alcaide que el dicho don Juan que lo haría, porque el dicho don Juan, por lo que este testigo conoçía, estava asy conçertado con el dicho alcaide a ynterçesión de Goméz de Almança e de un judío que se llamava Çariz, su contador.
Et que el dicho don Pedro avía leído la carta de don Juan que este testigo le dio e luego despachó enviando a mandar al dicho alcaide que veniese a su villa de Távara e en su palaçio le fallaría. E esto mismo fizo saber a don Juan, e el dicho alcaide partyó luego como se lo mandara don Pedro, e don Juan travó dél e venyeron juntos allí a Távara, donde don Pedro estava e llegaron muy de noche e no trataron de otras ferias de pan e vino coger, sino de alçar el homenaje al alcaide e bolberse luego don Juan e el dicho alcaide aquella noche para que le entregase la fortalesa.”

Desatascada la entrega de la villa y fortaleza, quedaban pendientes algunos detalles del acuerdo como la valoración de ciertos ganados y bienes muebles por lo que Villacorta fue encargado por su señor para que fuera a Alcañices a cobrarlos, lo que le supuso una gran contrariedad al ser testigo del cambio de señorío y ser objeto de los reproches de su prima doña Constanza, la nueva señora:

 “Otro día de mañana mandó don Pedro a este testigo que fuese a don Juan por çierta quantya de mrs de yeguas, colmenas e algunas posesiones de las que estavan en la dicha fortalesa que don Pedro le avía vendido e que le enviase el conoçimiento del dicho don Juan de lo que le avía vendido e avía de dar, e que este testigo fue a Alcañiças e llegó a la dicha villa, sería mediodía quandó llegó, e posó con el dicho alcaide e falló que estava tomada la posesión de Alcañiças por don Juan e el dicho don Juan en ella, e que este mismo día a la tarde casi noche vydo que doña Constança, muger del dicho don Juan, entró en Alcañiças, que venía del castillo de Alba de Aliste, donde ella estava, con mucha alegría en que vido que los que venían con ella corrían los caballos delante della por un patyo que está delante del palaçio de Alcañiças desyendo:
            - Almança¡ Almança¡
 a bozes muchas vezes, e que este testigo quesyera más entonçes fallar muerto a don Pedro, que estar donde se falló, e aquella noche se bolbió a casa del dicho alcaide en la fortalesa muy triste; e que otro dya de mañana le mandó llamar el dicho don Juan e este testigo le pidió por merçed que le mandase despachar e don Juan, que era noble, le dixo:
            - Acudid acá, verás a doña Constança.
 E este testigo respondió que de mala gana faría, lo que no hera obligado, que doña Constança no le quería bien, e que su merçed no se lo mandase, e ella lo oyó que estava en una que se llamava salilla, çerca de una chimenea en el dicho palaçio, et dixo:
            -Entra, entra, Villacorta.
Et entró e le dixo la dicha doña Constança:
            -Villacorta, en mucho cargo obes esta casa de don Juan, mi señor, e mya, segund el debdo que vuestros avuelos e padres tenyan con los míos e grand merçed, mal conosçida por todas las cosas que avéis fecho e buscado mañas que don Pedro, mi hermano, no me diese Alcañiças.

Restos de la fortificación medieval de Alcañices
http://www.duero-douro.com/galeria/aect/alcanices/default.htm

Estos reproches no quedaron sin respuesta por parte de nuestro hombre, que le recordó sus servicios en casa de su padre, que había continuado prestándoselos a su hermana mayor y su marido, que siempre lo tuvieron en gran estima, al contrario que ella:

E que le respondió:
            -Señora, todos esos debdos e cryanças e serviçios que mis anteçesores e yo fasyeron a los vuestros, han seydo mal gradesçidos, porque después que Diego de Almança, mi señor, murió, nunca en vos fallé acogymiento nin palabra que fiziese [ça...], y sy en mi señora doña Françisca en nos acoger y fonrrar fasyéndonos muchas merçedes e teniéndonos por aquellos que nosotros éramos; después de su falleçimiento asy quedamos con don Pedro, mi señor, en el mismo debdo e criança que mi señora doña Françisca nos tenía e igualmente le somos obligados. Yo señora no soy persona que aya fecho yndevydo, porque vuestra merçed ni nadie de mí se quexe e la culpa que vuestra merçed me pone es suya e yo no tengo ninguna, syno quebrándome el ojo con un criado de vuestro padre, que en vuestra casa ayays resçibido.

Rechazando airadamente, con el orgullo propio de los hidalgos, la oferta de cambiarse de bando:

E la dicha doña Constança le respondió:
            -Ya os he dicho que en cargo os sería esta casa de don Juan,  mi señor, e mía
E este testigo dixo:
            -Señora, antes por los espytales e demandarlo por Dios seré contento, que no venir a demandarlo a vuestra casa.
Don Juan, como era noble, pesábale dello, e conjuró a doña Constança por su vyda que no hablase más, e conbidó a este testigo a comer e comió con ellos e los vido muy contentos e alegres e a la dicha doña Constança muy contenta con Alcañiças.
 E después, dende a quatro meses, vido a don Pedro irse a holgar con ella a Alcañiças e estar como hermanos.

Pasados los años el acuerdo fue denunciado por parte de doña Constanza reclamándole a don Pedro las villas de Tábara y Almanza, y Villacorta nos deja un perfil del carácter de esta mujer, inteligente y artera:

“Doña Constança era muy entera muger de seso e de toda perfeçión e con esto tenía siempre sojuzgado a su marido, e que oyó desir a don Pedro muchas vezes que no entendiera en el nogoçio, sy doña Constança no consintiera.
Et que a esta cabsa muchas vezes, con liçençia del rey, quiso desafíar a don Juan e acusalle de quebrar lo que que tenía fecho como mal caballero en no cunplir la palabra que le avía dado, e que don Juan desya que él non le podía mandar ni podía con aquella muger e que muchas vezes, aunque doña Constança no le hablaba ni le quería bien, que don Juan se entrava por su casa a hablar e a aber plaser e pesarle de lo que doña Constança fasya, e que jurava a Dios que no sabía que desyrle a don Juan, syno tenerle por tan buen caballero e por hermano como sy fueran salidos del vientre de una de sus madres e que ha que se lo oyó desyr a don Pedro nueve o diez años...e le respondía este testigo a dicho don Pedro:
            -Nunca os a pesado, señor, acordárseos señor alguna vez de lo que os dixe. Respondió don Pedro:
            -Calla Villacorta, pese a Dios, no fablemos más en esto.
E que conosçió dél en muchas veses averle pesado entrañablemente”

Don Pedro siempre le agradeció sus servicios adjudicándoles rentas vitalicias:

… “que ha llebado acostamiento del dicho don Pedro”
 …“el dicho don pedro le avya fecho merçed de veynte cargas de pan en cada un año por vida suya e de sus fijos … e la traxo este testigo de las açeñas de Quintos q son del dicho don Pedro en el Rio de Benavente y q le dava para q le tarxiese quinse cargas de trigo e çinco de çebada e çenteno en cada un año”.

Los testimonios de coetáneos suyos nos confirman esta vinculación, las mercedes de Pimentel e incluso la intervención señorial en su vida familiar:
Referencia a su primera mujer

…“puede aver veynte e çinco años poco más o menos [1466] que vio al dicho Villacorta bivyr con don Pedro Pimentel e q bivyendo con el le desposo con Frcª Méndez, criada de don Juan Enríquez, e que después que morió la dicha Frcª Méndez le tornó a casar el dicho don Pedro en Benavente con la muger que agora tiene, e le dio la merindad de Távara, la qual le vio tener este testigo fasta que el Rey de Portugal entró en Castilla [1475] … cree que era aficionado mucho al dicho don Pedro, porque le vyo mostrar mucha afiçion”.
…“desde los dichos veynte años a esta parte que ha que conosçe al dicho Fernando de Villacorta fasta agora siete o ocho años [1493], le vio bivir con el dicho don Pedro Pimentel e tenerse por suyo e llamarse suyo e allegarse a él y acompañarle e servirle como los otros que con él byvian
…“desde q Diego de Almança fallesçió [1465]  fasta que al dicho Obispo de Palençia q agora es [Fray Diego de Deza]  fizieron obispo [1487], q dizen que es pariente del dicho Fernando de Villacorta, le vio al dicho Fernando de Villacorta bivyr con el dicho don Pedro Pimentel e llamarse suyo e ser avido por tal en Villafáfila y q asimismo le vio ser myñón por el dicho don Pº un tienpo en Távara... por q bivyendo con él a avydo lo más de lo q tiene, e q a visto a algunos criados de dicho Fernando de Villacorta traer pan de tierra de Valdetávara e q dezían q lo traya de una açeña q se llama Quintos  ...”

          Don Pedro Pimentel entra en posesión de Villafáfila y su fortaleza en 1470 de manos de su hermano el Conde de Benavente, que la había usurpado a la Orden de Santiago años antes, y en 1475 compra una casa en la villa, trayendo consigo a muchos de sus criados desde Tábara y otras partes. Posiblemente Villacorta se traslada a vivir definitivamente a esta villa, de la que era natural, ya siendo vecino de ella en 1482 cuando don Pedro hace testamento al partir para la guerra de Granada le confirma la asignación de las rentas a su criado:
 “mando que el pan q yo tengo dado a Villacorta, mi cryado, vezino de Villafáfila, q pues se lo di y lo tyene en my tierra de Tábara[10].

          Ese mismo año lo encontramos como arrendatario de los diezmos que al convento de San Marcos de León poseía en Villafáfila y su tierra, y ejerciendo de alcalde de la villa en 1490, actuando con tanta parcialidad hacia los intereses de los arrendadores de las rentas de don Pedro, que le acarrea algunos procesos ante la Real Chancillería de Valladolid por mal ejercicio de la justicia (A.R.Ch. V. Registro de Ejecutorias C. 95-9).
Estas rentas, cargos e influencias que le proporciona ser persona de confianza del señor de Villafáfila le permiten obtener una posición económica desahogada al final de su vida, y así en la visitación de la Orden de Santiago a la villa figura como uno de los once vecinos más ricos de la villa  llamados abonados o quantiosos  por poseer bienes en cuantía mayor de cincuenta mil mrs. en 1503[11] .

 Declaración de un testigo: "Ferdº de Villacorta es onbre rico"

          Además de patrimonio, su trayectoria le proporcionaba influencia y recibía peticiones de parientes y conocidos para interceder ante don Pedro: “Alvaro de Losada tenya un pleyto con los frailes de Montamarta sobre unas aceñas e don Pedro favoresçía en alguna manera a los frayles e escrevía este Álvaro de Losada a este testigo muchas veses que pidiese a don Pedro por merçed se acordase de los serviçios pasados e le ayudase con justiçia e que asy no fuese echado a perder”.
         
          Aparte de las mercedes recibidas de Pimentel, fray Diego de Deza, su primo, que durante el reinado de los Reyes Católicos, ademas de preceptor del principe heredero, don Juan, y de Inquisidor General, obtuvo diferentes mitras: Zamora, Salamanca, Jaén, Palencia, arzobispado de Sevilla; también le favoreció desde sus cargos episcopales y cortesanos:
e q después q al dicho obispo de Palençia fizieron obispo [1487] oyó desir en Villafáfila q el dicho Fernando de Villacorta no bivya con el dicho don Pedro por q el dicho obispo le quería poner de bivyenda con el prinçipe q aya santa gloria”.
          La dependencia de su pariente la manifiesta él mismo: “el obispo de Palençia, su señor deste testigo, que agora es” según su propio testimonio en 1504. (A.R.Ch. Pleitos Civiles. Quevedo f. C. 2882).
          En las preguntas de tachas a los testigos de don Pedro, en el largo pleito que mantuvo con su cuñada por la posesión de Tábara, les preguntan si es “hombre de mala conçiencia”.  Algunos de los testigos presentados por la parte contraria a Pimentel no dudan en ponerle algunas tachas como Francisco Díaz, vecino de Villardefrades:
 “puede aver treynta años e más que vio al dicho Fernando de Villacorta seyendo moço estar vyviendo con el dicho don Pedro … e ser su camarero… e le tenya por de mala conçiençia porque mchas vezes le vyo dezyr mal de Dios nuestro señor
o Pedro de Villafáfila, vecino de Salamanca:
que puede aver nueve años poco más o menos que el padre deste testigo que era vº de Villafáfila fallesçió e que este testigo sacó tres cartas de excominión contra qualesquier persona que algo le devyesen que lo venyesen  a manyfestar e pagar, e que a la terçera carta el dicho Fernando de Villacorta vino en conosçimiento que devya çiertos mrs al dicho su padre e q como quier que lo conosçió e este testigo los avya de aver nunca se los ha dado e esta ligado a la dicha excomunión

Sin embargo la mayoría de los testigos contrarios le reconocen su honra:
…“ este tº le tiene por buen fidalgo e onbre de verdad”


…“los tienen por buenos cristianos temerosos de Dios e por buenos onbres e ricos

Después de reintegrada Villafáfila a la Orden de Santiago en 1497 Villacorta siguió viviendo en el pueblo y recibiendo favores de sus protectores hasta su muerte acaecida hacia 1507, en el llamado año de la pestilencia. Ya en 1500 tenemos testimonio de sus padecimientos, pues no acude a testificar a Valadolid, por hallarse “enfermo en cama de un pie que lo tiene muy malo que le han dado en él çiertos botones de fuego” que eran pequeños puntos de cauterio que se aplicaban para la cura de úlceras varicosas o gotosas.

Sus descendientes.

Por los testimonio sabemos que se casó dos veces, la primera vez con Francisca Méndez, criada de los Enríquez, y al enviudar muy pronto, con una mujer de Benavente.
No le conozco descendientes varones, y al menos tuvo dos hijas
Testimonio del casamiento y dote de su hija con el Ldo de la Barja

 La mayor se había criado en casa de doña Inés Enríquez, la mujer de don Pedro Pimentel:
“q una hija del dicho Fernando de Villacorta bivya con el dicho don Pedro Pimentel e con la señora su muger, e que de dos meses a esta parte ha oydo desir públicamente en Villafáfila q el dicho don Pedro la dotó e casó con el dicho Liçençiado Barja”
“q puede aver año e medio poco más o menos q oyó desir en Villafáfila públicamente a muchas personas q el dicho Fernando de Villacorta dava con su fija en casamiento quartoçientos myll mrs. al dicho Liçençiado de la Barja, e q los doszientos e çincuenta myll le dava el obispo, su tío, y los çincuenta el dicho don Pedro, y q otros çiento dava él”.
El licenciado Barja, su yerno, era natural de un pueblo de Zamora, se licenció en Cánones por la Universidad de Salamanca, fue colegial en el Colegio Mayor de San Bartolomé desde 1492, que tuvo que abandonar al casarse. Alcanzó altos cargos en la administración de justicia, fue alcalde mayor en el Reino de Galicia, donde ejercía el cargo en 1511, y en el Adelantamiento de Castilla desde 1515[12].
Sus descendientes siguieron manteniendo los contactos con su pariente el arzobispo de Toledo y Gobernador de Castilla, el cardenal Pardo Tavera, y por su influencia y recomendaciones algunos pasaron a América, donde obtuvieron cargos y rentas.
Uno de los hijos del licenciado de la Barja, homónimo del abuelo, Hernando de Villacorta, pasa a América en la armada de Pánfilo de Narváez. En 1533 estaba en Guatemala, en el 34, licencia para poder abandonar la provincia de Santa Marta, en 1535 se halla en el Perú, donde es recomendado a Pizarro desde España para que le den un regimiento[13].
Otros dos hijos siguieron la carrera eclesiástica, uno acabó como canónigo de Toledo, y otro fue fraile dominico, contando ambos con la protección de su pariente el Cardenal Tavera[14]

La otra hija de Villacorta, que ya no tenemos constancia de que fuera dotada como su hermana mayor,  se casó con Baltasar de Movilla, un pequeño hidalgo criado de los Pimentel, procedente de Tábara. Sus descendientes mantuvieron  el apellido Villacorta y la relación de parentesco con el cardenal de Toledo, Pardo Tavera.
Así el hijo mayor se llamó Fernando de Movilla y permaneció en Villafáfila al frente de la hacienda familiar, figurando en los padrones de la segunda mitad del siglo XVI como hidalgo “sin trato ni granjería”, como muchos de los hidalgos coetáneos, tal que don Quijote de la Mancha. Alguno de sus descendientes recupera el apellido Villacorta y aún el de Tavera a finales del siglo XVI.
El segundo hijo, Francisco de Villacorta, que fue clérigo y obtuvo el curato de la parroquia de El Bonillo, en Albacete, perteneciente a la diócesis de Toledo, cuyas cuantiosas rentas le permitieron mantener un buen estatus socioeconómico, pues a su fallecimiento en Villafáfila en 1591 dejo una buena heredad de tierras y estableció la libertad para el hijo de una esclava suya, asignándole una renta a cambio de que estudiara[15].

Otros familiares.
Fernando de Villacorta tuvo otra hermana de la que no conocemos el nombre. Vivía en Villafáfila y se casó con Andrés Fernández, perteneciente a una familia de hidalgos y clérigos arraigados en Villafáfila y tienen al menos dos hijos que mantienen el apellido Villacorta:
Alonso de Villacorta, que compra una tierra en 1498; había nacido hacia 1474. En 1518 presenta un memorial a nuevo soberano, Carlos I, en nombre de los productores de sal de Villafáfila, quejándose de la competencia que le hacían a las salinas, el contrabando de sal del vecino reino de Portugal. Mantenía relaciones con su tío el arzobispo de Sevilla fray Diego de Deza, a donde viaja en 1506. Varias veces a principios del siglo XVI fue teniente del alcalde mayor de la Orden de Santiago. Casado con Isabel de la Rúa, murió en 1522.
Catalina de Villacorta, era hermana de Alonso y se casó con Sancho Ruiz de Saldaña, criado de don Pedro Pimentel, que desempeñaba el oficio de escribano de Tábara en 1475 y posteriormente pasó a desempeñar el cargo de contador o  administrador de las rentas de don Pedro Pimentel. Habitualmente vivía en Benavente, donde su posición económica le permitía ejercer de prestamista. Como ya  indiqué más arriba con Fernando, Catalina estaba emparentada con fray Diego de Deza, arzobispo de Sevilla y con el cardenal Pardo Tavera, arzobispo de Toledo, lo que permitió a sus descendientes participar en la aventura americana.
Quedó viuda antes de 1523, pues ese año el arcipreste de Villafáfila deja una manda de dinero para las tres hijas de su sobrina Catalina de Villacorta, viuda. Además tuvieron por lo menos un hijo varón llamado Alonso de Tavera, apellido de sus antepasados toresanos, que partió para Méjico. En el viaje de partida en 28-02-1528, figura como ALONSO TAVERAS, natural de Villafáfila, hijo de Santiago Ruiz de Saldaña y de Catalina de Villacorta,  Archivo de Indias. PASAJEROS, L.1, E.3579.
Sus relaciones familiares favorecerían su aventura americana, y allá muy pronto le fueron concedidos indios en encomienda, así como el oficio de regidor en la ciudad mexicana de Oaxaca, donde ejercía en 1528[16] y  poco después de su muerte se emite una Real Provisión de Carlos I a Bernardino de Santiago vecino de la ciudad de México, haciéndole merced del oficio de regidor del pueblo de Guaxaca en lugar y por vacación de Alonso de Tavera[17].
Menos de tres años había durado su aventura americana pues en enero de 1531 ya había fallecido a manos de los indios de su encomienda:
            “en Tepettotutla que es a la raya de Tiltepeque avían muerto a Alonso de Tavera y a otros dos españoles”  “se revelaron e alçaron los yndios de Tepeltotutla, que es entre Guaxaca y los çapotecas, e que asi mysmo mataron a Alonso de Tavera español y a un Cisneros, su criado..., y que el dicho Alonso de Tavera tenya en encomienda los dichos yndios de Tepatotutla e lo mataron en el dicho pueblo[18].

 Enterados sus familiares en España del desgraciado destino reclamaron en la corte el retorno de los bienes que hubiera dejado el difunto:
            “Alonso de Tavera, difunto en Tepeltututla.
Real Cédula de Dª Isabel al Presidente y oidores de la Audiencia de Nueva España, para que se informen qué bienes, maravedises y hacienda dejó en esa tierra Alonso de Tavera, difunto, y lo cobren todo de cualesquier personas en cuyo poder estuvieren, y así cobrado, no habiendo en esa tierra heredero de dicho Alonso de Tavera por testamento, que resida en ella, lo envíen todo en el primer navío, a la Casa de la Contratación de Sevilla, con el testamento que hizo dicho Tavera y escrituras tocantes que hizo dicho Tavera y escrituras tocantes a su hacienda, para que de allí se acuda a las personas que de derecho lo hubieren de haber, como lo reclaman las hermanas del fallecido, Dª. María y Dª Francisca de Villacorta, que se dicen únicas herederas por haber hecho cesión de los otros hermanos, de la dicha herencia[19].
Todavía en 1547 se hace una relación de bienes de difuntos entre los que figuran Alonso de Tavera, difunto en Tepettututla y Bautista de Cisneros su criado.
Proceso de los bienes de Alonso de Tavera, que fue hecho en diez y nueve de henero de mill e quynyentos e treinta e uno, el qual matron los yndios de Tepeltututla, el qual era natural de Villa fáfila, cabe Benavente, e se hizo inventario y almaçén de sus bienes e de ellos se tomo cuenta en el dicho proçeso en 21-7-1553 e quedaron liquidos 289 pesos e un tomín e 8 granos de oro de minas de valor de a 450 mrs., los quales pareçe que se enviaron a los reynos de España por virtud de una provisión y cédula de S.M. dada a pedimiento de doña Francisca y doña María, hermanas del dicho Alonso de Tavera e fueron enviados en el dicho año de 533.
Asimismo mataron a su criado Bautista de Cisneros, pero de este no se sabía su naturaleza.[20]





[1] La mayoría de las referencias provienen del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, Pleitos Civiles, f. Ceballos. Cajas 2281 a 228. Las que van intercaladas en el texto y no van referenciadas en nota a pie de página provienen de este pleito.
[2] Señor de Almanza, Alcañices, Tábara y otros muchos lugares.
[3] Don Fadrique de Castro
[4] La validez del testimonio de Villacorta se confirma por las fuentes: CODOIN Tomo C. Crónica de D. Juan II de Castilla por Alvar García de Santa María. CAPITULO XXIV: “De cómo vino el Duque de Arjona al Rey é fué preso …los caballeros de cuenta que con él venían eran estos:…Luis de Almanza…”
[5] A.H.N. CÓDICES L.1184
[6] Libro del Paso Honroso, copilado de un libro antiguo por mano de fr. Juan de Pineda. Madid 1783.
Crónica de D.Alvaro de Luna, publicada por D. Josef Miguel de Flores. Madrid 1784.
[7] Posiblemete este Luis de Villacorta fuera uno de los dos procuradores a cortes por Zamora el año 1445, por lo que recibió 12.000 mrs de merced. OLIVEIRA SANTOS CESAR. Cortes de Castilla y León y crisis del reino. http://digital.csic.es/bitstream/10261/45871/3/OLIVERA_CortesCastillaLe%C3%B3nParte2.pdf.
Era miembro de la Cofradía de los Caballeros de Zamora en 1457, de la que formaban parte los regidores y principales de la ciudad. Colección bibliográfico-biográfica de noticias referentes a la Provincia de Zamora, pag. 83. Cesáreo Fernández Duro. Madrid 1891.
[8] Ramón Hernández. O.P. : Fray Diego de Deza. Un toresano en el Descubrimiento de América p 363. En Jornadas sobre Zamora y su entorno y América p 335-367. Zamora 1992)
[9] César Oliverira Serrano 2005: Beatriz de Portugal: la pugna dinástica Avis-Trastámara.
[10] A.H.N. Nobleza. Osuna
[11] A.H.N Libro 1093
[12]Pedro de la Barja, Bachiller Canonista, natural del Obispado de Zamora, eligido en 3 de Febrero del año de 1492. En el Colegio se graduó de Licenciado se casó, por lo qual el Rector que era entonces Pedro Gómez de Salazar, le mandó notificar saliese del Colegio, como lo hizo. Fue Alcalde de Galicia, después Juez de las Merindades, en las siete Vilas, que se llama Adelantamiento.Tuvo por hijos à Diego de la Barja, que murió Canónigo de Toledo, y à Fr. Pedro de Tavera, Religioso Dominico.” Vida de Don Diego de Anaya Maldonado, de Francisco Ruiz de Vergara y Álava. Madrid 1661. Pag. 148.
"Doña Juana por la gracia de Dios... a vos el mi governador del reino de Galizia, e a vos, el licenciado Barja, y el licenciado Zorita, y el licenciado Mesa, mys alcaldes mayores del dicho reyno”
La Real Audiencia de Galicia, órgano de gobierno en el Antiguo Régimen: (1480-1808).Laura Fernández Vega 1982.
“El Adelantamiento de Castilla tienelo el Licenciado Barja fue proveido a veintiquatro de Deciembre de quinientos e quinse corre el primer año tiene de salario sesenta mil por libranza.”
Boletín de la Real Academia de la Historia, Volumen 74.1919. Pag 78.

[13] ES.41091.AGI/286.217...//GUATEMALA,393,L.1,F.91v. 3 de octubre de 1533.
Real Cédula al gobernador de Guatemala para que den un repartimiento de tierras a Hernando de Villacortas hijo del licenciado Borja: “Nuestro gouernador de la prouincia de Guatimala o vuestro alcalde mayor en el dicho oficio, yo soy ynformado que Fernando de Villacorta, hijo del licenciado Borja, pasó a esas parte en nuestro seruicio en la Armada que llevó Pánfilo de Narváez”.
Archivo General de Indias ES.41091.AGI/286...//LIMA,565,L.2,F.82v
Real Cédula de Dª Isabel a Francisco Pizarro, gobernador del Perú, recomendándole a Hernando de Villacorta, hijo del licenciado Borja, que va a aquella provincia. (En nota) 
1535-07-15. Madrid.
Archivo General de Indias ES.41091.AGI/286...//LIMA,565,L.2,F.84
Nota de haberse despachado un regimiento del pueblo donde residieren el gobernador y oficiales de la provincia del Perú, a favor de Hernando de Villacorta. (En nota) 1535-08-07. Madrid

[14] “Preclaro por su virtud fue el padre Pedro de Tavera, sobrino del Cardenal Primado Tavera,… no obstante el cariño y la admiración que su tío el arzobispo sentía por él, vivió con gran recogimiento alejado del mundanal ruido. Falleció en 1595 siendo centenario menor”. Manuel María de los Hoyos O.P.. Registro historial de nuestra provincia Tomo I Madrid 1966 Pag 237.

[15] Algunos curiosos testimonio referidos a este nieto de Fernando de Villacorta se encuentrasn en un proceso de la Inquisición: Item, dijo que estando éste en el dicho lugar del Bonillo en servicio del dicho capellán Francisco de Villacorta, cura de allí, el cual tenía una mula de silla en su casa y éste tenía cuidado de curalla. Y éste tuvo acceso cuatro veces con la dicha mula cometiendo y efectuando con ella el pecado de bestialidad contra natura, lo cual hizo e cometió en diversos tiempos habrá ocho años y que no entiende que nadie lo entendiese...
                Item, dijo que el dicho cura de Bonillo tenía en su casa, a lo que se decía un hijo suyo que le servía de paje, que se dice Alonso de Villacorta, de edad de quince años. Éste cometió con él el pecado contra natura de sodomía y el dicho Alonso de Villacorta con éste, siendo algunas veces éste agente y otras veces paciente, lo cual duró un mes en el cual tiempo cometieron el dicho pecado. Y no se acuerda cuántas veces, salvo que serían cuatro o cinco veces o más, lo cual pasó en el dicho tiempo.
Fuente: R. Carrasco, Inquisición y represión sexual en Valencia. Historia de los sodomitas (1565-1785), Barcelona 1985, 227-233.
[16] Historia de Oaxaca - de José Antonio Gay – 1982. Página 166
[17] A.G.I. MEXICO,1088,L.2,F.3v-4v.  08-02-1532
[18] A.G.I. MEXICO 203,Nº26. Informaciones de Juan García de Beas.
[19] A.G.I. MEXICO,1088,L.2,F.134v-135r.     28-09-1532
[20] A.G.I. CONTRATACION 5709, N6.

La tierras concejiles de Villafáfila y su disfrute por los vecinos en el siglo XVI


Pleito del concejo de Villafáfila y el Marqués de Tábara sobre disfrute de tierras concejiles. 1546



A finales de la Edad Media, sobre todo después de la gran crisis del siglo XIV, en la comarca de Tierra de Campos quedaron muchos lugares despoblados y gran cantidad de tierras incultas muchas de las cuales pasaron a ser propiedad de los concejos por no haber quien reclamara su posesión.
En Villafáfila desde el siglo XV y primera mitad del XVI se roturaron tierras concejiles:
" conosçio ser señor della a don Pedro Pimentel ( lo fue hasta 1497 ) e a su muger doña Inés en cuyo tiempo el conçejo justicia regimiento e vecinos rompieron un termino grande en ella que llaman Baltamariz que es conçegil” (A.R.Ch.V. Pleitos Civiles Pérez Alonso 127 - 4 ). Todavía se conserva algún pago del término con el nombre de Los Arrotos.
Se repartían entre los vecinos por quiñones, sin pagar nada por su explotación o para el arrendamiento de las mismas por aquellos a los que le habían cabido en suerte. Así se recuerda en 1546:
que desde quarenta e çinco años que este testigo se acuerda el conçejo, justiçia ,regimiento e vezinos de la dicha villa de Villafáfila todas las vezes que an repartido e rreparten las tierras y heredades conçegiles entre los vezinos e moradores della”...en el año de quarenta e quatro yendo el conçejo e regimiento a hazer las suertes de las tierras y heredades conçegiles”


 Vista aérea del pago y arroyo de los Arrotos


Pago de los arrotos visto desde el camino de Revellinos

            Hasta mediados del siglo XVI, el disfrute de las tierras concejiles era vitalicio, e incluso se hacía extensivo a la vida de la viuda:

Yván de Collantes e su mujer tenían de antes e al tiempo que fallesçio [1490] muchas tierras conçegiles en los términos de Villafáfila fasta en treynta cargas de senbradura poco más o menos, e que fallesçido el dicho Yván quedaron las dichas tierras a la dicha Mª Vázquez porque fue y es costunbre en esta dicha villa que quando marido y mujer tienen tierras conçegiles, las tales tierras, muerto el marido, quedan a la mujer si quiere y tiene labrança, e que asi se a usado e guardado en esta villa e usa e guarda de uno, dies, veynte, quarenta e sesenta años a esta parte, e de tanto tiempo que memoria de onbres no es en contrario, e la dicha Mª Vázquez a tenido e tiene las dichas tierras e las a labrado e labra en cada un año a sus fojas( A.R.Ch.V. Zarandona y Walls, olv. C.1353 - 8)

            En 1546 se sigue recordando este reparto vitalicio y acumulativo:

"que syendo el dicho Texado alcalde este testigo de como fue reçién casado [hacia 1518] le dezía: señor por que teneys vos tantas tierras conçegiles e no me quereys mandar dar a my algunas tierras para labrar pues tengo un par de mulas; el qual le dezía que quando este testigo fuese de su tienpo tendría tierras conçegiles como él”... " y lo que cabe  a cada labrador es tres quyñones y medio en el primero año

Desde 1530 aproximadamente, el usufructo deja de ser vitalicio y se reparten anualmente:

que los quiñones e tierras conçegiles que se reparten entre los vezinos de la dicha villa, se aprovechan dello los vezinos dela dicha villa como quieren e por bien tienen, labrandolas e arrendandolas, pasandolas unos en otros como quyeren e por bien tyenen por el tienpo que dura el dicho repartimyento y que se a usado asi de ochenta años a esta parte, ... de doze o quynze años a esta parte poco más o menos se a usado e acostunbrado en la dicha villa de Villafáfila que los quyñones de tierras conçegiles que se reparten entre los vezinos de la dicha villa se aprovechan dellos los vezinos por aquel año como quyeren e por bien tyenen labrandolas o arrendandolas e traspasandolas de unos en otros como quyeren e por vien tyenen por el tienpo que dura el dicho repartimyento, ques un año porque luego a otro año se tornan a partir otras tierras que caen a otra oja y asi cada un año e que antes deste tpo que no se usaba de la manera que dicho tiene, syno que se repartian las dichas tierras asi como casava uno le daban que senbrase y este las tenya por toda su vida e asi desta manera se a usado e acostunbrado... de quynze o veinte años a esta parte(A.R.Ch. V. Pérez Alonso f. 127 – 4)

se acuerda davan la justiçia e regidores las tierras conzegiles a vezinos de la dicha villa por manera que a unos davan e a otros quytavan de las dichas tierras, quytando al que tenía muchas tierras, quytando alguna dellas y las davan a casados nuevos e a otros que las avían menester, e de veynte años a esta parte se reparten ansymesmo por la justiçia e regidores de la dicha villa por suertes dándolas a cada hoja e esto se ha hecho de veinte años  a esta parte [1535] por provisión de su magestad que el dicho conçejo a tenido” ( A.R.Ch.V. Fernando Alonso f.711 - 5)

            Ya desde esos años se produjeron una serie de protestas sobre la parcialidad en el reparto de las tierras concejiles:

puede aver 20 años que algunos se opusieron al reparto de los arrotos por haciendas, entre ellos Alonso de la Puebla, zapatero, Juan Álvarez, Francisco Martínez e otros muchos, y los regidores y justicia decían contra ellos que hacía monipodios y los contradecían diciendo que para qué hacían aquellas juntas... un Alonso Martinez, vecino de esta villa, se puso con el regimiento diziendo que se repartiesen los quiñones por yguales por cuya causa la justicia lo quiso prender y se acogió a Santa Marta (A.R.Ch.V. Fernando Alonso f.711 – 5)

En el jucio de Residencia que se toma al alcalde mayor en 1532, Juan del Vado, se le acusa de parcialidad con ciertos vecinos hidalgos de la villa que eran regidores:
“que al tiempo que se repartieron las tierras conçegiles desta villa, las mejores tierras de dicho conçejo cupieron a la justiçia e regidores de la dicha villa, ... avía avido fravde e engaño en el hechar de las suertes e tierras de conçejo e sobre ello çiertos vesynos desta villa presentaron çierta petiçión antel dicho bachiller Juan del Vado” (A.H.N. OO.MM. Pleito 23.172)
Pago de la Jana visto desde el camino de La Mata


Además de los conflictos por hacer los regidores el reparto según las haciendas que tenían los vecinos, y con parcialidad, el sorteo anual de los quiñones provocaba la sobreexplotación de los mismos, al contrario de lo que ocurría cuando la adjudicación era vitalicia, pues ante la continuidad de la explotación los quiñones se cuidaban con más esmero. Para ello el concejo de Villafáfila se dirige en 1537 al Consejo de las Órdenes, que era el organismo de gobierno de los pueblos que pertenecían a la jurisdicción de las órdenes militares, solicitando que el reparto de los quiñones de La Jana se hiciera por periodos de seis años. El emperador dirige una provisión real al alcalde mayor para que se informe y determine sobre el asunto, de manera que no reciba agravio ningún vecino ni tengan necesidad de acudir de nuevo a quejarse a la corte:

Don Carlos, emperador semper augusto, etc., a vos el my alcalde mayor de las villas e lugares que la dicha orden tiene en el partido de Castilla la Vieja y rreinos de León y Galicia aquende loa puertos, salud e gracia, sepades ....  que por el concejo de Villafáfila nos fue fecha relación por su petición diciendo, que el dicho concejo suele acostumbrar a repartir en cada un año çiertas tierras que se dizen de la Xana, entre los vezinos de la dicha villa y no pasando más tiempo de un año viene en gran perjuizio de las dichas tierras, porque andan muy trabajadas y no dan tanto fruto como debían, si el tiempo en que se acostumbrar repartir se alargase; por ende que me suplicaban e pedían por merced que el dicho repartimyento se hiziese de seys en seys años porque las dichas tierras están muy cansadas ... y serán más aprovechadas y que el dicho repartimiento de seis en seis años se comenzase el año venidero de 1538 ... Veades los susodicho e proveyais cerca dello mediante justicia lo que vieredes que más convenga al bien procomund de la dicha villa e vezinos e moradores della, por manera que no reciban agravio persona alguna ni tengan cabsa de se me venir sobrello a quexar ... dada en Valladolid 7 de mayo de 1537

Aunque esa fue la fecha de emisión, la presentación ante el alcalde mayor se hizo en febrero de 1539:

“En la villa de Villafáfila a veinte días del mes de hebrero año del nmº de nro Salvador Jhuxto de mill e quinientos treynta y nueve, ante el muy noble señor bachiller Francisco Ruiz, juez de residencia y justicia mayor en este partido de la Orden de Santiago ... ante Miguel de Carrascosa escribano de la audiencia de dicho partido, ... pareció Rodrigo Rodríguez, procurador general, y presentó una provisión real emanada del Consejo de la Hórdenes

A la vez presenta una información de testigos que corroboran que las tierras de la Jana están sobreexplotadas:
la hoja de la Jana es de las más cansadas de todo el término porque se acostunbra a arar e repartir de dos a dos años a cuya causa no dan buen pan, syno todo yerba  ... si se dejase holgar algunos años daría mucho pan

El alcalde mayor considera que sería más util repartirlas por largo tiempo que cada un año, pero manteniendo la costumbre que ya tenían en la forma de repartirlas, aunque haciendo las suertes ciegas y públicamente:

Repartiendo las tierras de la Jana por todos los vezinos de la dicha villa dando a cada uno la parte que  de aver conforme a la manera que tienen y que de las dichas suertes cabrá a qualquiera, hechandose suertes sin cabtela en el repartimiento dellas no avrá fraude ni engaño pues no se sabe la que cada uno ha de aber ...mandaba que las dichas tierras de la Jana se repartan en la manera susodicha señalando partes de las dichas tierras sin fraude ni cabtela para que hayan todos de lo bueno, hechando las suertes para las repartir públicamente a vista de todos para que cada uno lleve la suerte que le qupiere y se haga de cinco en cinco años, para que las personas a las que les cupieren las gozen en todo el dicho tiempo de los cinco años sin que el concejo ni otra persona alguna se la pueda quitar y comience a correr desde este año de 39... Si alguno se muriese o se ausentase se den suertes a los que se hubiesen acrescentado y las gocen hasta acabar de cumplir los cinco años y luego tornen a partirse de nuevo  ... se cumpla e guarde so pena de 600 mrs de pena la tercer parte para el concejo, la tercera para el denunciado y la tercera para el juez

A pesar de lo dispuesto en esta provisión real se siguieron produciendo protestas:

avrá diez años [1545]quexándose este testigo porque no le dieron quiñón en el Cerral renieron este testigo y el dicho Pedro del Concejo procurador, y éste lo dijo en el regimiento y se querelló deste testigo y le prendieron porque se abía quexadoy por otras palabras y lo sentenciaron a cierta pena... Avrá dos o tres años [1552]que estando este testigo en la plaza bio que estaban agraviandose ciertas personas porque no les daban tantos quiñones como a los ricos y que se querían yr a Benavente a ganar su vida e el corregidor que a la sazón era y los alcaldes los prendieron y los tubieron presos


Pleito de los vecinos de Villafáfila con su señor por el reparto de las tierras concejiles

 Después de la compra de la villa por parte del Marqués de Tábara, éste pretendió tener derecho a que le concedieran quiñones de las tierras concejiles, y de hecho el teniente de corregidor en 1544 y en 1545 le había concedido parte de las tierras concejiles: 
en nueve días del mes de diçiembre de mull e quynientos e quarenta y çinco andando Diego de Villagómez, teniente de alcalde mayor de la dicha villa echando las suertes de las tierras conçegiles ...le avya dado çiertas tierras conçejiles propias de la dicha villa que podían rentar ocho cargas de trigo poco más o menos y el año pasado otro teniente de corregidor que se llamaba Antonio de Barrio avya dado otras tierras conçejilesque rentaban 9 cargas de trigo en cada un año... e no las podían dar no syendoel dicho marqués vezino ni morador en la dicha villa”. 
En 1545 le habían dado tres quiñones en La Loma.
La sentencia fue favorable al concejo de Villafáfila:
devemos condenar y condenamos al dicho marqués a que no pueda tomar agora ni de aquy adelante las tierras conçegiles sobre que eseste pleito y reervamos su derecho al salvo al dicho marqués para que viviendo de asiento en el dicho lugar pueda pedir y demandar lo que viere que le cumple” (A.R.ChV.Ejecutorias C. 750-3)


Sentencia favorable al concejo sobre las tierras concejiles en el pleito con el marqués



En 1555 se entabló otro pleito entre varios vecinos por la forma de repartir los arrotos concejiles, pues se seguían quejando de que en el reparto de daba más a los ricos que a los pobres y había favoritismos por parte de los regidores con sus deudos y parientes.
Se entabla el pleito a iniciativa de un grupo de vecinos particulares que se dirigen al Marqués de Tábara, señor de la villa, mediante un memorial de los hechos, para que proceda a  remediar lo que ellos consideran una injusticia,

Pleito de varios vecinos particulares con el concejo sobre el reparto de las tierras concejiles

En la villa de Villafáfila a treze días del mes de enero, año del señor de mill e quinyºs e cinquenta e cinco, ante el magº seños bachiller Antonio de Cisneros corregidor en la dicha villa en presencia de mi Juan Pérez vaca, escribano de sus magestades e público de número desta villa parezió Alonso Hidalgo y presentó una comisión de su señoría firmada de su nombre con una petizión, su tenor de la qual es este que se sigue:
Ilmo Señor, Alonso Hidalgo, vecino de Villafáfila, por sí y otros muchos vezinos de la dicha villa, vasallos de vra sª y de los lugares de la tierra las manos de vra señoría yllustrísima veso e digo que en la villa e tierra de Villafáfila se reparten los arrotos concejiles en cada un año entre los vezinos para sembrar y este repartimiento hazen los regidores e  como ellos son de los más ricos reparten los quiñones como les parezen e a los ricos dan uno e dos o tres quiñones e a los pobres a medio quiñón o a uno e a otros no dan nada e esto es contra toda justizia e razón, e pues los arrotos son concejiles e los pobres son ansí de conçejo como los ricos justo es que en el repartimiento de los quiñones se hagan por cabezas  ygualmente como en todas pates se haze y puesto que se han hecho requerimientos a los regidores desimulan con ello.
A vra señoría suplicamos provea en mandar que el repartimiento de los quiñones dichos se haga conforme a justiçia .
Otro sí digo que los quiñones son del conzejo y el repartimiento dellos es conzejil y perteneze a todos los vezinos como conzejo y ansi es pues puesto que en la manera de repartir se tome el parezer de todos los vezinos e conçejo, a vra señoría suplicamos nos mande dar provisión para el corregidor en que se mande que libremente podamos los vezinos dar a concejo para el efecto dicho y allí parecería como de tres partes de los vezinos más de las dos quyeren lo que yo pido, y pues de justiçia, si estos actos y cosas conçejiles se a de estar al boto y parezer de los más, a vra señoría suplicamos mande dar la provisión dicha la qual es conforme a justiçia.
Yten digo que puesto que el repartimiento es e se a hecho injustamente, los que tienen los quiñones se entremeten en ellos, a vra señoría suplico sea servido de proveer en mandar no los labren hasta que por vra señoría se dé término e por quanto de hecho a alguno de ellos que pedimos el repartimiento dicho no nos han dado quiñones a fin de molestarnos, a vra señoría suplicamos mande se nos den quiñones ygualmente o a lo menos en el entretanto que vra señoría determina no entre ninguno en los quiñones.”

Desde Valladolid, don Pedro Pimentel, hijo del marqués, que debido a la edad y achaques de su padre se encargaba de la administración de los asuntos, envía una comisión al corregidor de Villafáfila;
“Bachiller Cisneros, corregidor de Villafáfila, ved esta petición en esta otra hoja deste pliego contenida presentada por Alonso Hidalgo vezino de la dicha villa, y visto sobre tal lo en ella contenido, llamadas y oydas las partes, hazed justicia.
Fecha en Valladolid a diez días del mes de henero de mill e quinºse cinquenta ecinco años.
Don Pedro.
Presentada la dicha comisión y petición suso escripta en la manera que dicho es, el dicho señor corregidor dixo que la obedecía con el acatamiento debido y que en quanto al cumplimiento della estaba presto de la guardar e cumplir como en ella se contiene.
 Testigos Bernardino Sayago y Juan de Barrio, vºs de Villafáfila.

Después el corregidor mandó pregonar a Pedro Mielgo, pregonero público, que ningún vecino se entrometiera a arar ninguna tierra concejil de las repartidas hasta que se partiesen por iguales partes, bajo pena que el que la arase pierda las labores y mil mrs para la cámara se su señoría el marqués.
Al día siguiente, Juan de Muélledes, procurar del concejo, y con su poder, presentó un escrito en el que dice que la justicia de la villa tiene la facultad de poder repartir los quiñones según las labranzas desde tiempo inmemorial, por lo que pide que, mientras se determina el juicio, se les deje hacer las labores a los que tienen los quiñones concejiles.
Presentó varios testigos para dar información al corregidor de sus demandas.Testifican que siempre las tierras se ha repartido por la justicia “dando más a los ricos que a los pobres como es la calidad de cada un vezino”.
El corregidor acepta la causa y manda dar testimonio de lo principal y dar traslado a la otra parte.
Juan de Muélledes presenta un escrito en el que descalifica a Alonso Hidalgo como parte para ejercitar la demanda, y éste presenta el poder que le han otorgado más de cincuenta vecinos. Además  el concejo y justicia dan poder a Juan Pérez de Zozaya, procurador de causas en el Adelantamiento del reino de León, para querellarse criminalmente contra Alonso Hidalgo de ciertas palabras injuriosas que dijo en desacato de la justicia de esta villa y sobre cierto pregón que hizo dar públicamente en la plaza.
El procurador también aduce que la villa tiene una provisión real, conforme a la que se han repartido y reparten las tierras (la de 1539 que antes mecioné) y, que si no la hubiera bastaba la costumbre inmemorial que siempre se ha tenido en el reparto, por lo que no era necesario juntar el concejo para hacerlo, y que valían con lo que hicieran los regidores.
Después de casi un año el pleito pasa de la jurisdicción señorial a la real y acaba en la  Real Chancillería de Valladolid, que emiten la sentencia en septiembre de 1556:

 “condenamos al dicho concejo, justicia y regidores de la villa de Villafáfila a que desde el día que fueren requeridos con la carta ejecutoria desta dicha nuestra sentencia en adelante para siempre jamas en los repartimientos que hizieren de los quiñones y tierras concegiles entre los vecinos de la dicha villa los hagan ygualmente por cabezas repartiendo tanto al pobre como al rico” (A.R.Ch. V. Ejecutorias C 920-7)

Este disfrute gratuito de las tierras propiciaba un desahogo económico a los vecinos porque no habían tenido que desembolsar dinero en su adquisición, además de no estar sujetas a enajenación con la consiguiente acaparación de las mismas por los vecinos ricos y tampoco estar sometidas a cargas como censos, foros o aniversarios que gravaban las haciendas particulares. Además los quiñones que sobraban de los repartos se arrendaban y la renta servía para los gastos del concejo.

Sentencia sobre el reparto igualitario entre todos los vecinos de las tierras concejiles

            Las tierras concejiles no podían ser enajenadas, aunque a veces el concejo procedía irregularmente a su venta para la obtención de ingresos. Ya en 1503 el concejo de Villafáfila había procedido a la venta de algunos terrenos en Revellinos y en Villafáfila según denuncian algunos vecinos a los visitadores de la Orden de Santiago en una de sus visitas a la villa:

Despues de ydos los dichos visitadores, estando en la villa de Benavente, fueron a negoçiar con ellos algunos vesinos de Revellinos e les denunçiaron e fizieron saber que en el dicho lugar de Revellinos, el conçejo de Villafáfila vendió çiertas tierras en parte para viñas e huertas, en los tienpos pasados, sin para ello tener liçençia de la orden ni de otra persona alguna“e çertificáronles que heran vendidas tierras en término de Villafáfila e Revellinos a personas particulares en cantidad de quatroçientos myll mrs.”

Los visitadores mandaron que fueran restituidas las tierras vendidas bajo ciertas penas, lo que no sabemos es si se cumplió el mandato o siguieron en poder de particulares:

Dieron su mandamiento e mandaron al conçejo de Revellinos, so pena de 10.000 mrs. para la cámara de sus altezas, que dentro de tres días primeros siguientes de cómo les fuese notificado, a voz de conçejo, derrocasen los dichos herreñales de manera, que queden libres y exentos para el dicho conçejo, e para pasto comund; e mandaron a los vendedores que retituyesen lo que por ello habían reçibido, dentro de seys días siguyentes, e no lo fasyendo asy, exortaron e requirieron al alcalde mayor que las haga restituir e pagar, esecutando en sus personas e bienes fasta que los restituyan”. (A.H.N. OO.MM. Libro 1093 fº  132 –143)

 Antes de 1570 volvemos a tener noticias de otras ventas de terrenos públicos por parte del concejo:
que por no averse podido conplir con los gastos y encargos que la dicha villa de Villafáfila tiene fue nezesario venderse y se an vendido treszientos ducados de terrenos de lo publico y conzegil e se a vendido a particulares de la dicha villa” ( A.R.Ch.V. H.D. 749-6 ),
y por el señor de la villa antes de 1584
" el marqués de Távara, antecesor del que ahora es, vendió a algunos vecinos de Villafáfila, tierras en cantidad de 611.875 mr. y pretenden que les fueron bien vendidas " ( A.G.S. E. Hdª 432 ).

            Desde la Corte se dan cuenta del potencial recaudatorio que supondría la venta de todas las tierras públicas concejiles del reino, en unos tiempos en que los gastos de la hacienda pública se multiplicaban para atender los imparables gastos militares para el mantenimiento del imperio. Desde el Consejo de Hacienda se crea una estructura de jueces de comisión que proceden a la averiguación y ventas de las tierras llamadas “valdías”. Se trata de una desamortización de bienes públicos, en este caso de los concejos por parte de la corona.
 Cuando Pedro de Guevara, juez de comisión para la venta de tierras baldías, realengas y concejiles en Villafáfila y otras villas del partido de Campos, procede a la venta de las mismas por comisión real, no se trataba de tierras baldías que se venden para ponerlas en cultivo, sino que eran las conocidas tierras concejiles, ya explotadas, cuya superficie asciende a 1.512 cargas (1.278 más 234 remedidas en 1591), que equivalían a un tercio del total de la tierra cultivada en la villa.
            Cuando llegó la orden de venta al mejor postor, los vecinos pretendieron que se les adjudicaran a ellos para repartirlas entre todos los labradores y la representación de los vecinos de Villafáfila le piden que se acepte la puja del concejo, porque si no
 "el concexo e vezinos se perderìan y despoblaría por no tener otras tierras para labrar y porque la voluntad de su magestad no debe ser que los pueblos se pierdan suplicamos a vuestra merced mande se nos rematen al prezio que le tenemos puesto".

El juez de comisión comunica a los del Consejo de Hacienda:
" ...que la mayor parte de los vezinos desta villa son xente de poco caudal y que solo tiene alguno mui pocos particulares della para quien se presume que aunque con el color de voz de conçexo pretenden  las tierras concexiles de que tratan en la dicha petición e porque las dichas tierras son muchas e de mucho valor y  pocas las que los dichos vezinos en general podran comprar"
Hasta la corte en Madrid se desplazó el procurador general del concejo, Babilés Manso, acompañado del corregidor de la villa, Cristóbal de Soto,  que adujo contar con amigos y parientes en la corte, para gestionar ante el consejo de Hacienda el traspaso de estas tierras (Zarandona y Balboa o. 1572-1)
Primeron pujaron por 1.500 mrs., uno de Villalón por 2.000 mrs. y otro de Villalpando por 3.000 mrs. La postura final por las 1.278 cargas de tierra fue de  4.535 mrs./ carga sumando un total de 5.796.379 mrs. De ahí sacaron los prometidos que fueron 823.400 mr equivalentes a 181 c. y 1/2.  Pagaron 102.000 msr. al contado para los salarios del juez y oficiales y se obligaron a pagar a su majestad los 4.852.219 mrs. restantes. El juez le pide que afiancen esa obligación personas de solvencia, y lo hacen 45 vecinos que es a los que les hace la carta de venta. Estos vecinos, que eran los que verdaderamente tenían caudales, pretenden quedarse con las tierras, alegando que ellos son los que exponen su capital en las fianzas que han hecho de la obligación, pero los labradores pequeños reclaman un reparto equitativo. (A.H.P. Za. Municipal de Villafáfila 64 )

            En enero de 1585 se procede por orden de S.M. a la adjudicación de las tierras baldías, concejiles y realengas:
dando a cada uno las suertes que le caben ansi al pobre como al rrico...por mandado de S.M. se mandaron bender los dichos baldios y vino un juez y tomo los dichos baldios y los puso al pregon... y en concejo abierto se dio poder a ciertas personas para que tomasen y comprasen para todos los vecinos todas las tierras y que no saliesen desta villa ... y agora los dichos señores no guardan la ygualdad que se a guardado dando a unos más que a otros mayormente a los ricos que lo lleban casi todo y dexan a los labradores pobres sin nada, de manera que si ubiese de ir adelante, el pueblo quedaría sin vecinos y muy arruinado y sería en gran daño y quiebra para S.M. y Hacienda". ( A.G.S. C.y J. de Hdª. 224-5 ).

Después de la protesta de otros vecinos las reparten entre todos y el juez les dio carta de venta fiadas las dichas tierras por tres años, y por no tener el dicho concejo propios ni rentas ni otra parte de donde poder pagar por los prometidos los 823.400 mrs, consintieron que se pagasen en tierra, pero en 1588, cuando finalizó el pago de los tres plazos anuales por las tierras vendidas en 1584, enviaron petición al Consejo de Hacienda diciendo que  querían pagar los dichos mrs. a los plazos marcados y que les restituyan las dichas cargas de tierra, situadas en La Loma en el pago conocido todavía con el nombre de Los Prometidos ( A.G.S. C.y J. de Hdª 252-6 ).

Pago de Los Prometidos antes de la concentración parcelaria 1972


            La medida de las tierras efectuada en 1584 no fue fiel y se hicieron averiguaciones al particular, forzadas por las necesidades hacendisticas crecientes, por lo que en 1591 se volvieron a medir todas las tierras baldías, porque habían sido medidas a la baja y con la superficie sobrante de la remedida se hicieron quiñones que se volvieron a vender a los vecinos. Se halló una demasía de 234 cargas, 1 fanega y 168 palos, a los que se rebajó las linderas quedando líquidas 228 cargas, que se ponen a un precio de 4.535 mr, igual que las anteriores. El nuevo juez de baldíos, comisionado por S.M. para la remedida, D.Fernando Guerrero de Avilés, les apremia al pago o a hacer carta de obligación por parte del concejo. Los vecinos piden que se les rebaje el precio alegando que las tierras:
" eran de poco valor y en parte salinares y estériles que no se podían arar ni rromper por su grande esterilidad",
y hacen manifiesta su precaria situación:
 " estan danificados y por tener grandes nezesidades por aver servido como de ordinario lo ha fecho a su mgt ... con las quales cosas estan tan fatigados e devilitados que aunque quieran cumplir contra la obligazion que tienen fecha les es ymposible por su mucha proveza y neçesidad y porque su voluntad del rrei nuestro señor no es querer danificar los pueblos antes hazerles merced como siempre suele, a V.md. pido y suplico sea servido atento lo rreferido y a que dichas tierras son de muy poco valor y que dicho conçejo mi parte esta leso ynormisimamente, como dello ofrezco ynformaçion, siendo nesçesaria, sea servido de moderar de los quatro mill e quinientos maravedis y las vuelva a vender de nuevo por lo que valen, sin que se haga agravio a nadie que su voluntad del rrei nuestro señor es darlas a los conçejos por su justo valor, haçiendo merced a sus subditos y natturales como se a fecho con otros lugares comarcanos do no an servido a su mag.como lo a fecho el dicho conçejo mi parte, que en ello vª md. hara lo que deve y es obligado cumpliendo la voluntad del rrei nuestro señor, en otra manera sintiendome agraviado en el dicho nombre y demandarnoslas tomar a tan exçesivo prezio pues no se puede cumplir de parte del dicho conçejo y, si se obligaran, allende que no pagarán, se yermará la dicha villa y vendría en gran rruina, apelo para ante el rrei nuestro señor so cuya protestazion pongo esta causa y vezinos y ombres buenos de la dicha villa e pido que durante que por su magestad se provehe en el caso lo que su rreal magestad fuere servido no se procedera por vuesa merced a molestar a el conçejo mi parte ... que desde luego me ofrezco a complir lo que su rreal consejo determine  de quien la citada villa espera el rremedio para tan gran nezesidad como de presente tiene" ( A.H.P.Za. Villafáfila 64).

Acordaron que de momento se paguen 300 ducados y lo demás en tres años. Se agravian de nuevo los de Villafáfila porque, como estaban repartidas entre los vecinos, había muchas linderas entre ellas y se habían incluido en la medida, y piden que le rebajen 20 ó 30 cargas. El juez les baja las 6 cargas 1 fanega y 168 palos quedando 228 cargas que vendidas a 4535 mrs. da un total de “un quento treinta e tres mill e duzientos e ochenta mr.”, que es lo que efectivamente tienen que pagar en los tres años siguientes en tres tercios cada año. El desembolso total que tienen que hacer asciende a 6.829.659 mrs.entre 1585 y 1594.
Pago de los prometidos con el parcelario actual

            Las dificultades para hacer frente al pago de los plazos debido a la pobreza en la que iban cayendo muchos vecinos, trajo consigo muchas costas de ejecutores y alguaciles que venían a la villa a apremiar al pago a los deudores y hacer ejecución en los bienes de los mismos, y de ello se quejan los de Villafáfila y ponen el caso de que algunos días se juntaban en el mesón de la villa hasta tres y cuatro alguaciles:
“y los otros dos heran de la corte y estaba uno a la cobrança de un terçio de la rremedida y otro por otro terçio i solo en este particular de la rremedida sabe que se hiçieron de costas en un año cosa de ziento veinte mill maravedis que no abía de que poder pagar y ansi se detubieron mucho los deligençieros .... y como debiese esta villa mucha cantidad de dineros al rrei nuestro señor aun de la rremedida de las tierras valdias, ( A.G.S. E.Hdª 206 )

Todo ello obligó a muchos vecinos a endeudarse, tomando dinero a censo sobre las mismas tierras que habían comprado con las consiguientes cargas financieras para el futuro. Es más, parece que ya antes de la adquisición habían recibido dinero del cabildo eclesiástico y de otros clérigos para que adquirieran nominalmente las tierras e inmediatamente las pusieran a censo en favor de los mismos. Así tenemos noticias de varias ventas  en 1585 :“ de las tierras que me cupieron e fueron adjudicadas de las tierras valdías que se compraron a su magestad ” y otras de diferentes vecinos a la iglesia de San Andrés, y diversos censos en favor del Cabildo que se hacen sobre los quiñones en los años siguientes a 1591 (A.H.N. Clero leg.18400 y 18401)

Esta primera desamortización de bienes concejiles dejó en el ánimo de los vecinos  la sensación de despojo por parte del rey, y, aunque es dificultoso encontrar testimonios de estas opiniones, algún vestigio nos ha llegado. En 1584 se incoó un  proceso contra Francisco de Barrio, hijodalgo de la villa, por haber manifestado públicamente malos deseos contra su majestad:
 “estando con algunas personas veçinos desta villa tratando en cosas tocantes a su magestad rreal del rrey Don Felipe, nuestro señor, dixo muchas palabras torpes y feas contra su magestad en espezial dixo que nunca él medre y pocos años se goze, delito atroz enorme y feo, que estando todos, como estamos, obligados a procurar y desear la salud de su rreal magestad, el dicho Françisco de Barrio con demasiada cólera mostró tener mucho odio y mala boluntad contra su magestad, y a lo que dio a entender, si pudiera vengarse, executara su diabólico enojo; de las quales palabras hubo gran escádalo a todos los otros vºs desta villa
(Zarandona y Balboa, olv. C.1572-1)



Bernardo Fernández Ferrero

  Don Bernardo Fernández Ferrero (Villafáfila 1853-1912) Hace unos días me pasó Manolo Montero una esquela funeraria para ver si conocía al ...