miércoles, 30 de septiembre de 2015

Felipe de Vitacarros, escribano de Villafáfila y miembro de la primera Diputación Provincial de Zamora


Felipe de Vitacarros (Villafáfila 1759 -1840)


Con motivo de la celebración del segundo centenario de la constitución de la Diputación Provincial de Zamora en 2013, se divulgaron los nombres de los primeros componentes de la misma. Entre los diputados constituyentes se encontraba Don Felipe de Vitacarros, de Villafáfila.



Se trató de la constitución de la recién creada Diputación de Zamora el 10 de octubre de 1813 en la que estaban representados la ciudad y todos los partidos de la provincia, mediante personas consideradas de patriotismo demostrado durante la reciente ocupación francesa. Entre ellos había varios curas y por el Partido de la villas del Pan figura el escribano Vitacarros.




Para mí era un viejo conocido de mis investigaciones históricas, pues fue escribano de número y ayuntamiento de Villafáfila durante muchos años. A propósito de la noticia me he propuesto hacer un breve perfil biográfico de mi paisano y de su trayectoria “política”, pues esta faceta provincial me era desconocida. Para otra ocasión dejaré a otros miembros de la corporación provincial vecinos de Villafáfila como fue D. Alonso Santiago García que fue presidente de la misma o don José Santiago a finales del siglo XIX.

Felipe de Vitacarros pertenecía a una saga de escribanos de Villafáfila, afincados en la misma desde la primera mitad del siglo XVII.


Hasta hace pocos años se conservaba en la Raya  entre Villafáfila y San Agustín, al lado del camino viejo, una cruz de piedra llamada Cruz de Vitacarros (aunque se transcribe erróneamente en el mapa como Vitacerros), que conmemoraba la muerte en camino de uno de estos escribanos, probablemente Juan, que falleció viviendo de Revellinos.

Su bisabuelo Manuel fue escribano desde 1646 hasta 1692. Se casó al llegar a la villa con la hija del escribano viejo y después de enviudar con una joven de Revellinos, tuvieron mucho hijos.

Firma y rúbrica de Manuel de Vitacarros 1659

Le sucedió en el oficio su hijo Juan de Vitacarros de Távara hasta 1733,

Firma y rúbrica de Juan de Vitacarros 1721

y su nieto Manuel de Vitacarros de la Torre hasta 1779 en que falleció, cuando Felipe contaba con 20 años.
Firma y rúbrica de Manuel de Vitacarros 1758

Por lo que el conocimiento de la profesión y la red de contactos públicos le venían de casta. Como la escribanía en el antiguo régimen era propiedad del señor de la villa, en este caso el Marqués de Távara, estos contactos y antecedentes favorecerían su nombramiento.

Este se produjo cuando tenía 21 años de edad, en 1780, según contestación que hace muchos años después, en 1831 a un oficio: “en esta villa de Villafáfila hay una escribanía numeraria en actual ejercicio por don Felipe de Vitacarros, que en el año 1780 le fue provista por el Exmo Sr. Duque del Infantado; otra se halla vacante”, permaneciendo en el oficio hasta su muerte. Durante 60 años fue escribano de Villafáfila, interviniendo en todos los asuntos importantes de la vida municipal (sesiones municipales, cuentas, padrones, contribuciones…) y privada de sus vecinos (juicios, testamentos, poderes, compraventas…).
Felipe se casa en 1781 con Mónica Prieto de la Rosa, 1764-1804) de Tábara, de una familia originaria de Medina de Rioseco.
Tuvieron varios hijos en Villafáfila y alguno posiblemente en Tábara. Mónica fallece en 1804 a los 40 años.
En 1805 se casa en segundas nupcias con doña Josefa de León Arias, perteneciente a una familia de hidalgos originaria de Villafáfila y todavía tiene  varios hijos.



Pronto da muestras de su fervor patriótico y entre las
 Ofertas de reclutas hechas por particulares para la guerra de Perpiñán contra la Convención Francesa:

“D. Felipe de Vitacarros, de Zamora, se
ofrece armado , vestido y con caballo”
Junio de 1793 Mercurio de España histórico y politico

D. Felipe de Vitacarros, Escribano del número y Ayuntamiento de Vülafafila, su hacienda, además de servir en el exército equipado de caballo, armas y demás necesario, 300 rs. de gratificación á cada voluntario, 40 fanegas de trigo anuales durante la guerra, y algún socorro para un soldado.
Gazeta de Madrid

Durante la Guerra de la Independencia su situación de secretario del ayuntamiento le acarreó su prisión en diferentes ocasiones por parte de los franceses, cada vez que la villa se retrasaba en la entrega de las raciones de comida para la tropa.
cuando llevaron presos a los curas y a Vitacarros
“la tropa que bajó de Castrogonzalo y llevó presos al scibano y demás que cogieron”.

Su cargo le llevaba a tratar tanto con los franceses, como con las autoridades de Zamora puestas por los invasores, con el administrador del Duque del Infantado, o con oficiales dispersos y guerrilleros españoles.
En alguna ocasión albergó en su casa a patriotas españoles, “dos fanegas cuando estuvo Napolí en casa del señor Vitacarros la primera vez” “quarenta reales que se gastaron encasa del Sr Vitacarros con un oficial español

En 1812 conocemos que tenía un cuñado en el ejercito español.

Firma y Rúbrica de Felipe de Vitacarros poco antes de la guerra

En su correspondencia con Diego Fernández de la Riba, Comisario de Guerra , nombrado Contador Principal de Rentas de Zamora, por el gobierno de Cadiz, una espacie de Delegado de Hacienda de la época en 1814, al que trata de amigo, se queja de la conducta de un joven: “por el desvergonzorio y altanería con que trató a el mismo Alcalde y su Xª, siendo un mozuelo de 15 años hacostumbrado a lo propio en la livertad de esta presente Epoca, y no tuve parte mas que para contribuir a su soltura, condolido no del delincuente y si de si madre viuda”, 
le da información de la situación de la Real Fábrica de salitres  que 
desde la rebolución a paralizado” “yo le puedo decir como todos los repúblicos compatriotas” 
Aparte de informar, da consejos sobre su viabilidad económica, el uso de paja como combustible, “ultimamente si he de contestar categoricamente, es indispensable que V.m me interrogue cuanto le parezca pues de otro modo no me considero capaz para el desempeño que hará gustoso en todo cuanto V.M parezca y contemple digno de mi satisfacción y con obsequio de la Real Hacienda , este su mas reconocido y apasionado admirador


Después de la guerra siguió ejerciendo su cargo de escribano público hasta su fallecimiento a los 81 años en 1840.

El apellido Vitacarros se perdió en Villafáfila, aunque por vía femeninas sí ha llegado su descendencia hasta nuestros días.
Vivía al inicio de la calle del Rosario



A-Su hija Rita Vitacarros Prieto (1794-1826).  Se casó en plena Guerra de la Independencia en 1811, con Bernardo Pascual Carnero de Revellinos y allá se fueron a vivir, donde Rita murió a los 32 años, todavía en vida de su padre dejando varios hijos. Un hijo de ellos,
       1- Hermegildo, se casó en Villafáfila en 1851 con Isabel Costilla y tuvieron dos hijos:
            - Prudencio Pascual Costilla que se casó en1884 con Dorotea Mateos, abuelos de Ladis y Plautila Fernández Pascual, ésta con descendencia en Salamanca: Paquita, Pedro y Vicente de Castro Fernández.
            - Rita Pascual Costilla, que se casó en 1883 con Doroteo Rodríguez, tuvieron varios hijos, entre ellos Militina Rodríguez que se casó con Patricio Rodríguez padres, entre otros, de Doroteo Rodríguez , el Rojo y Patricio Rodríguez, Madriles, bien conocidos en la villa




B-Marta Vitacarros Prieto (1796-1862) se casó al acabar la guerra en 1814 con Vicente Costilla Costilla.
     1-Su hijo mayor Ángel Costilla Vitacarros (1816-1881) fue varias veces alcalde de Villafáfila en el siglo XIX, se casó dos veces, del primer matrimonio tuvo varios hijos, del primer matrimonio con Escolástica Alonso, sobrina del cura de San Martín, entre otros a:
            - Crisógono Costilla Alonso 1841, casado con Manuela Gómez Ojero con abundante descendencia en Villafáfila y Villarrín, entre sus hijos
                    -Alicia Costilla Gómez (1868) casada con Mauro Vicente del Teso, padres de Manuela, Miguel, Aureliano, Virgilio, Teresa y Mauro Vicente Costilla.
                    - Pío Costilla Gómez (1870).
           - León Costilla Alonso (1859), fue uno de los que mató a don Lucas, el médico en 1891.
         
Ángel viudo, con 59 años, se casó con Teresa Carneros, se 29 y antes de fallecer tuvo varios hijos entre otros Ana Costilla Carneros, en 1881, que se casó con Nicolás del Río del Teso, los padres de Cleta, fallecida a los 104 años y sus hermanos.

C- Nemesia 1805-1878, se casó en 1846 con Antº Jímenez, viudo de Zamora y no tuvieron hijos

martes, 15 de septiembre de 2015

Los canónigos don Pablo y don Serapio

Entre los recuerdos de infancia conservo la imagen de dos curas con sotana y sombrero que a mediados de los sesenta del siglo pasado venían a pasar los veranos a Villafáfila, y los niños acudíamos corriendo a besarles el anillo.
Decían misa en el altar de Las Angustias, yo creo que todavía en latín, y a los monaguillos que les ayudábamos nos daban una propina, a mayores de la paga semanal del párroco, don Camilo, por lo que lo hacíamos encantados.

Se trataba de dos canónigos, naturales del pueblo, uno alto y serio, don Serapio, y otro más bajo y regordete, don Pablo.

Hoy, a propósito de unas fotos que me ha facilitado José Luis Domínguez, procedentes de un sobrino de don Serapio,  Maxi Orduña Zamorano, hago un pequeño bosquejo biográfico para mantener su memoria, que espero sea ampliado con aportaciones o  fotografías de sus familiares.

Villafáfila, a diferencia de Villarrín, no ha sido un pueblo de muchos clérigos, pero en los años veinte del siglo pasado hubo varios jóvenes que profesaron el sacerdocio diocesano, además de algunos otros que ingresaron en diferentes congregaciones de frailes.
Por hacer un breve recuerdo mencionaré a los padres claretianos Benjamín Carballo Zamorano 1897, que sufrió el asalto al colegio en Jaén en 1936, en el que resultó herido y fue encarcelado; al que llegué a conocer de viejo en el colegio Corazón de María de Zamora;
 o Esteban Gómez Gutiérrez, 1898, hermano de Gabino;



 o Agustín Tejedor Díez 1904, ordenado en 1929; o su hermano José Tejedor Díez, 1912, sacerdote jesuita.

En esas primeras décadas del siglo XX la Iglesia había recuperado parte del prestigio social perdido en el siglo anterior, y muchos jóvenes con capacidades, bien por vocación o bien por falta de recursos  para realizar estudios ingresaban en los seminarios.

En el de Astorga lo hicieron los cuatro jóvenes de las fotos, todos ellos coetáneos, que después de ordenarse siguieron diversos caminos.


Las fotos están realizadas en Villafáfila a principios de la década de los 20, posiblemente en una visita que hicieron al pueblo los cuatro jóvenes seminaristas vestidos de paisano.
En  esta están solos, delante de un pabellón de los que usaban los fotógrafos para decorar, de pie a la derecha don Serapio Orduña; sentado a la derecha don Pablo Rodríguez; de pie a la izquierda don Manuel Montero (casi seguro); y sentado un joven no identificado.

En la siguiente vemos a los mismos jóvenes de pie, (el sombrero de don Serapio es el mismo de la otra foto) y a cuatro clérigos sentados, a los que no he identificado, que pueden ser profesores del seminario o clérigos de Villafáfila,
Posiblemente, según Maxi, en la huerta del padre de don Serapio






Don Pablo Rodríguez Miranda nació en 1900 en Villafáfila, posiblemente en la casa de sus abuelos, y fue bautizado en Santa María; era el hijo mayor del matrimonio del abogado Maximiliano Rodríguez Morilla y de Amparo Miranda Calzada. Todos sus hermanos nacieron en Otero de donde era su madre, perteneciente a una familia de labradores ricos. Le pusieron el nombre de su abuelo paterno, don Pablo Rodríguez, secretario de Villafáfila durante muchos años.
Inició sus estudios en el seminario diocesano de Astorga, donde se ordenó sacerdote en 1924.


El padrino eclesiástico era primo de su madre y cura de Fríera de Valverde, los padrinos de honor fueron sus primos Leonides y Felipe Calzada Rando. No sé quien sería el predicador.

Fue nombrado profesor del colegio diocesano de San Francisco de Astorga ya en 1924, cuando actúa de padrino de su colega Manuel Montero
En 1928 ya era profesor del seminario de Astorga. Colabora en la revista Luz de Astorga
Durante la guerra como en el Seminario no sobraban los alimentos, y en su casa familiar no faltaba la comida se traslado a Villafáfila unos meses.
En los años 50 sacó por oposición  una canonjía en la catedral de Granada y allá se trasladó a vivir.
Llevó a nuestra paisana Valentina Marcos Gallego como ama de cura, a la que dejó por heredera.
Visitaba los veranos a su familia de Villafáfila alojándose en una casa que tenía en la calle del Carmen, cerca de la de don Serapio.



Don Serapio Orduña Suena nació en 1900 en la casa familiar de la calle del Carmen y fue bautizado en San Martín. Hijo de Maximiano Orduña Gutiérrez, labrador, y Eladia Suena Orduña, de Otero.
Estudió en el seminario de Astorga y se ordenó sacerdote un año más tarde que su paisano.


























Eligió como padrino eclesiástico al cura de Villafáfila, don José Mayo, y padrinos seglares  a una parienta de su madre y su sobrino. Tampoco conozco al padre mercedario que actuó de predicador, seguramente un paisano.



Pasó a la diócesis de Zamora, donde consiguió una canonjía. Arcipreste de la catedral.
Fue profesor del seminario de Zamora, y en el colegio Amor de Dios y en el Noviciado, censor eclesiástico de la diócesis, entre otras obras que revisó fue la famosa enciclopedia Álvarez en 1952.



Se integró en la sociedad zamorana de los años cincuenta y sesenta disfrutando de la amistad de influyentes familias.

Noticia de ABC 19/09/1971

Don Serapio con alumnas del Amor de Dios años cincuenta

Todos los veranos acudía con sus hermanas, con las que vivía en Zamora, a la casa que conservaban en Villafáfila a pasar las vacaciones, disfrutando de la huerta que tenía en la calle Nueva.

Curiosa foto de don Serapio y sus hermanas en la huerta de la calle Nueva



Don Serapio y otro cura visitan las obras de los Saltos del Esla en 1934



Otro de los jóvenes curas de las fotos muy probablemente es Don Manuel Montero Montero, que nació en 1899, fue bautizado en Santa María, pues la parroquia de San Salvador había sido suprimida tres años antes, hijo de Sandalio Montero García  y Francisca Montero del Teso, familia de labradores.
Estudió en el seminario de Astorga y fue ordenado en 1924, celebró la primera misa en Villafáfila la víspera de la Purísima, actuando como padrino eclesiástico el cura, don José Mayo, y como seglares, llevó a su tío don Bruno Montero, médico de Melgar de Abajo, en Valladolid, ya a su tío Honorino, hermano de su madre, y a su tía Eustasia, hermana de su padre.
El predicador del acto fue don Pablo, recién ordenado unos meses antes, seguramente serían buenos amigos





ejerció de párroco en el Bierzo, donde se hallaba cuando estalló la guerra civil, pasando a la capital diocesana disfrazado de labriego.

Posteriormente fue nombrado párroco de Villanueva del Valrrojo, donde acabó sus días muy querido de sus feligreses.

Cuando el obispo visitaba la villa o en el cambio de párroco, con la llegada de don Camilo Pérez, Bragado, en sustitución de don Francisco Lera los canónigos acudían al pueblo para participar en las celebraciones.
Don Pablo a la izquierda del obispo y don Serapio a la derecha

Don Manuel Montero a la derecha del prelado, don Serapio en segundo plano
 y don Pablo a la izquierda.





Un joven Don Camilo recién llegado a Villafáfila en 1956 con don Pablo y don Serapio a su derecha


domingo, 13 de septiembre de 2015

La biblioteca de don Agustín Rueda, boticario de Villafáfila




Cuando yo tenía unos 14 años, mi vecino Pedro Escudero Rueda (1893-1977), Perico, el Estanquero, un personaje que merecerá un estudio aparte, me dio unos libros viejos cuando se trasladó a una residencia en Salamanca, después de quedar viudo.

Además de varios libros de principios del siglo XX con los que él había realizado sus estudios de Topografía, entre ellos se encontraban otros libros más antiguos de diversas materias procedentes de la biblioteca de su abuelo materno.



Se trata de don Agustín Rueda Samaniego,  boticario que fue de Villafáfila a mediados del siglo XIX.
Sabemos de su afición a los libros desde antiguo, pues cuando vivía en Valladolid como profesor de Farmacia en 1828 era suscriptor de la Historia de España en 9 tomos, que no se encuentra entre los libros conservados.









Considerando que los libros conservados son una pequeña parte de la biblioteca de don Agustín y
su esposa después de los repartos entre sus herederos, su relación nos permite una aproximación a las lecturas de una familia acomodada en un pueblo zamorano en el siglos XIX.


1 Libros científicos, procedentes probablemente de sus estudios de la universidad:

-Farmacopea Hispánica 1 tomo 1794


-Elementos de Química aplicados a la Farmacia de Pedro Orfila 2 tomos 1818


-Obras completas de Bufón 1 tomo 1841


2 Libros de enseñanzas medias que utilizaría su hijo:

-Diccionario de Francés-Español 1830


-Lecciones de Latín 1840

-Filosofía 1852



-Literatura 1857




3 Libros de temática religiosa, son los más abundantes, algunos serían de su esposa y otros se diversas procedencias:


-Sermones Panegíricos 1798
-Oficios de Semana Santa 1853
-Historia del Antiguo y Nuevo Testamento 1855
-Año Cristiano 1856


-Breviario Mariano del P. Claret 1859


-Catecismo 1864

4 Libros de entretenimiento:



-Corina o La Italia  1818
-Cartas a Sofía 1819
-Museo de las Familias varios tomos entre 1846 y 1857. Se trata de una revista anual de viajes, curiosidades, historia, etc, 





5 Un libro antiguo, se trata de Filosofía Moral editado en Lisboa en 1682 



y adquirido en Zamora:




Don Agustín había nacido en Toro en 1800, era hijo de don Félix Rueda y de doña Tomasa Samaniego, ejerce de farmaceútico en Benavente, en 1839 presta dinero a diversas personas "para remedio de sus urgencias y necesidades" con interés, y se le cita como vecino y regente de una de las boticas de Benavente, casado con María Vicente González, con la que no tiene hijos, que le da poder ese año "para que administre, rija y gobierne sus bienes".

Se traslada a vivir a Villafáfila antes de 1843, posiblemente para hacerse cargo de la botica del antiguo monje exclaustrado de Moreruela, fray Manuel Ledo, que falleció en 1841 y en 1836 había trasladado la botica monástica a Villafáfila.

En 1844 se casa en la iglesia de San Martín  con  Josefa , natural de Castroverde e hija de José Fernández, natural de Losilla, y Alfonsa Fernández Mostaza, de Castroverde.

Antes de casarse ya habían convivido varios años pues en 1843 figura la defunción de Félix Rueda Rodríguez en San Martín a los 10 meses y  era hijo de viudo y soltera, por lo que ese año ya vivían en Villafáfila. Anteriormente ya habían tenido más hijos, pues en 1856 se casa Petra Rueda Rodríguez, que no está bautizada en Villafáfila, creo que había lo había sido en Santovenia, y habría nacido por lo menos antes de 1841; con don Juan de La Puente  Enríquez, de Toro, veterinario. Vivieron en el Corrillo y tuvieron muchos hijos.


El mismo años de la boda nace Darío.
En 1845 Calixta 
En 1847 se bautiza Rafaela, que se metió monja en un monasterio de Segovia.
En 1849 nace Perfecto que muere a los 11 meses
En 1851 se bautiza en San Martín Nicanora Rueda Rodríguez,
En 1852 se bautiza Wenceslada Paulina, 
En 1855 nace Federico que muere con 1 año.

El domicilio familiar y seguramente la botica estaba en la Plaza de la Constitución nº 1, actual Plaza del Reloj, junto al ayuntamiento (en la casa de los hermanos Benayas).

Con 15 años se casa en 1860 Calixta con Prudencio Jimenéz Escaja, comerciante de Villafáfila. Creo que se trasladan a vivir a Bretó o Santovenia.





Darío inicia estudios, primero en Villafáfila, con el maestro
don Isidro Zamorano, y posteriormente fuera de la villa.



Cuando va a entrar en quinta, su padre junto con el maestro don Isidro, Valentín Durantes, Estanislao Gutiérrez y Francisco Mateos, firman una obligación mancomunada de compromiso de pagar entre todos la redención en metálico en caso de que alguno de sus hijos saliera en el sorteo por soldado (era una costumbre en el siglo XIX y principios del XX que consistía en poder pagar en metálico o poner un sustituto para evitar ir al servicio militar si le caía la "suerte" en el sorteo de quintos).
Pero Darío muere en 1865 antes de cumplir lo 22 años, lo que conllevaría un gran abatimiento familiar.

En 1868 muere don Agustín Rueda con 68 años, deja mandadas 200 misas por su alma.

En 1869 Nicanora  se casa antes de cumplir 18 años  con Nicolás Pérez Luna, de Villalpando, hijo de José y Francisca. Dos de sus hijos son bautizados en Villafáfila: Darío en 1869 y Eudoxia en 1877. Posteriormente se trasladan a vivir a Vidayanes.
Nicolás es el encargado de vender la farmacia como se deduce del anuncio puesto en la revista de la Farmacia Española en diciembre del 69.


 En 1873 Paulina se casa con Pedro Escudero Ballesteros, de Mombuey, regentan un comercio en Villafáfila en la Plaza Mayor, tienen siete hijas Maura, 1874, Emiliana 1876, Leonarada Severa 1878, Amalia 1882, Clara 1887, Irene 1889, Escolástica 1892  y un hijo varón, Pedro, mi vecino.


En 1880 Josefa Rodríguez Fernández, que había disfrutado de una buena herencia de su marido, viendose mayor, y probablemente para seguir manteniendo su nivel de vida acomodado, vende una josa a Felipe Santiago cercada de tapia con viñedo y árboles frutales de muchas clases de 11 fanegas con una casa y bodega con su lagar de viga, palomar y pozo titulada La Calderona, que limita al norte con camino del Espino, este con tierra del Felipe Santiago, sur tierra y bodega de  Benita Zamorano, y al oeste con  camino de las Viñas de Arriba y Tejar de Marcelino Trabadillo. Declara que la posee por herencia de su madre, Alfonsa Fernández Mostaza y la otra mitad por pago de sus haberes a la defunción de su marido don Agustín Rueda Samaniego. el precio es de 10.000 pts (considerable cantidad). Se trata de la conocida como Josa del Boticario.

También vende al Ayuntamiento una panera que posee de los haberes de la herencia de su esposo don Agustín:
 “sabedor el ayuntamiento que el edificio escuela de primera enseñanza de niños carece de buenas luces y algunas condiciones y que todas ellas pueden lograrse comprando a doña Josefa una parte de la panera que de su casa linda con la escuela, acordaron en sesión ordinaria de 9_XI-1879 comprarsela.


En 1884 muere Josefa Rodríguez a los 68 años.